Opinión

La incomodidad de Trump

Opinión | 25/05/2026| 21:28
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José Miguel Martínez

The Late Show con Stephen Colbert fue emitido por última vez el pasado 21 de mayo del 2026. La cadena de televisión detrás del programa, CBS, ha declarado que esto se debe a un recorte presupuestario.

Sin embargo, minutos después de que el programa terminara, la Casa Blanca tuiteó un video del presidente Trump tirando a la basura a Stephen Colbert, haciendo una clara referencia a que él estuvo detrás de la cancelación del programa.

Para contextualizar, los late shows son conocidos en Estados Unidos por su crítica constante al gobierno. Otro ejemplo es el programa de Jimmy Fallon, a quien Trump acusó públicamente de “hacer puntos políticos” con la muerte de Kirk antes de lograr suspender el programa una semana, luego de reiteradas presiones políticas a la cadena ABC.

Trump ya es conocido por denigrar a la prensa con respuestas como “que estúpida pregunta”, “ah, eres de CNN, por esto estas idiota”, o por atacar públicamente, tanto en entrevistas como en tweets, a sus críticos, sean periodistas o líderes de opinión, como políticos.

Sin embargo, recientemente ha hecho hasta lo imposible para que los medios que no son de su agrado reciban el peor trato posible, tanto de su parte como de las personas que lo rodean. Un claro ejemplo de esta complicidad es Karoline Leavitt, actual vocera de la Casa Blanca, quien en repetidas ocasiones les ha hecho complicado a los medios llegar a la sala de prensa. Sus principales estrategias son no conceder la palabra a ciertos reporteros para realizar preguntas; o bien, insultarlos cuando lo hace. 

Lo mismo puede observarse del Pentágono, que cada vez complica más para la prensa el seguimiento de lo que pasa dentro del recinto. Incluso el propio Pete Hegset ha insultado y denigrado a los periodistas que cuestionan el actuar de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

El momento más álgido llegó cuando, en octubre del 2025, muchos periodistas prefirieron entregar sus acreditaciones en el Pentágono en lugar de someterse a las nuevas restricciones que Trump apoyaba dentro del Pentágono.

Por su parte, Trump sostiene que la prensa siempre “mete su cuchara” y que la considera “muy disruptiva en términos de la paz mundial”. Además, considera que todos los medios que no lo apoyan (a este punto solo es Fox News y algunos independientes) son “medios corruptos”.

Es lógico que piense así, pues los cuestionamientos que está recibiendo parecen ponerlo muy incómodo, incluso aunque los medios simplemente estén cuestionando por qué Estados Unidos tuvo que entrar a una guerra en Medio Oriente… o por qué aparece su presidente tantas veces en los archivos de Epstein…o por qué la economía va como va. Es normal que Trump se sienta acorralado, no sabe para donde hacerse, pues estaba acostumbrado, cuando era solo empresario, a hacer lo que quisiera sin que nadie le cuestionara.

A Trump no le dan pánico las preguntas de la prensa que no piensa como él. Simplemente le parecen molestas pues dificultan el avance de sus políticas e ideas, por lo que decide mejor atacar directamente. Pero no nos podemos olvidar que una de las cosas más importantes dentro de una democracia es la prensa que cuestiona y reta al poder. Sin ella difícilmente existen contrapesos o equilibrios; y si desde una de las esferas se empieza a atacar sistemáticamente a los que cuestionan y retan al poder, lento pero seguro se caerá en una tiranía.

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