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El valor de hacer destino

Nombre autor: Eric Álvarez Taylor , Presidente Asociación de Turismo de Reuniones

Opinión | 20/08/2026| 20:30
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Hay una idea que quienes trabajamos en turismo de reuniones conocemos bien: los grandes eventos no llegan solos. Detrás de cada congreso, convención o viaje de incentivo que elige a la Ciudad de México existe un trabajo de promoción, relaciones, seguimiento y, sobre todo, colaboración.

En los últimos años, la Asociación de Turismo de Reuniones (ATR) ha encontrado en el Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México un aliado importante para esa tarea. Ambas organizaciones han trabajado de manera cercana para impulsar la atracción de eventos MICE y fortalecer la presencia de la capital frente a organizadores y compradores nacionales e internacionales.

Y vale la pena detenerse en la palabra atracción. Porque una cosa es promocionar una ciudad y otra muy distinta lograr que alguien decida traer su evento.

Hoy, Ciudad de México compite con destinos de todo el mundo por congresos, convenciones, incentivos y encuentros corporativos. Quienes toman esas decisiones comparan conectividad, hoteles, recintos, costos, experiencias y capacidad operativa. Pero también evalúan algo más difícil de poner en una presentación: qué tan articulado está el destino para hacer que las cosas sucedan.

Ahí es donde la colaboración público-privada deja de ser un concepto institucional y se convierte en una ventaja competitiva.

El Fondo Mixto aporta la plataforma para promover y posicionar a la Ciudad de México; ATR suma el conocimiento de quienes todos los días estamos frente al mercado: DMCs, hoteles, recintos y empresas especializadas que conocemos las preguntas, necesidades y expectativas de quienes organizan estos encuentros.

Cuando ambas perspectivas se encuentran, la conversación cambia. Ya no se trata solamente de decir que tenemos una gran ciudad —que la tenemos—, sino de demostrar que existe detrás una industria preparada para convertir una candidatura en un evento exitoso.

Además, ganar un evento significa mucho más que llenar habitaciones. Su impacto alcanza restaurantes, transporte, producción, recintos, proveedores, experiencias turísticas y decenas de actividades que forman parte de nuestra cadena de valor. Y si el evento funciona bien, deja algo todavía más valioso: reputación y la posibilidad de que el siguiente negocio también llegue.

Ciudad de México tiene prácticamente todos los ingredientes para competir entre los grandes destinos MICE: conectividad, infraestructura, gastronomía, cultura, talento y una capacidad extraordinaria para sorprender.

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El reto es conseguir que el mundo lo sepa y, después, convertir ese interés en decisiones.

En eso hemos encontrado un terreno común entre ATR y el Fondo Mixto. Porque si algo hemos aprendido en esta industria es que podemos competir como empresas, pero para ganar eventos tenemos que competir como destino.

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