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Los vinos y los puntos

DESCORCHANDO TUS SENTIDOS - Sanda Fernández. Sommelier

Opinión | 09/08/2026 | 20:15
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¿Importan realmente los puntajes en los vinos? ¿Determinan una calidad o simplemente orientan al consumidor en una decisión de compra?

Vivimos en la era de las calificaciones y del ranking. Para todo nos mandan una encuesta que pretende saber nuestro nivel de satisfacción. 

Hoteles, líneas aéreas, restaurantes, películas, a mi cada vez más me cuesta trabajo llenarlas y prácticamente ya no las contesto pues considero que las empresas cubren un requisito nada más. ¿Alguna vez te han regresado alguno de tus muchos correos con comentarios específicos sobe de que van a hacer para cambiar o mejorar la experiencia?, yo jamás.

Pero déjame contarte algo, las calificaciones en el mundo del vino no nacen de una motivación de estrategia de mercado o relación publica nacen genuinamente como una forma de orientar a los consumidores en una industria cada vez más amplia.  

Durante años, el prestigio de un vino dependía de su origen si era de…  si era de Rioja o de Borgoña o de Burdeos o de Champagne, la reputación dependía del origen geográfico y muy importante del productor o sea de la marca, no de algún valor en puntos, eso no existía.

Comerciantes, negociantes, nobleza y gente conocedora transmitían esta información de boca en boca y esa era la referencia más importante para el mercado de los paladares iniciados fuera de los rangos de los sectores mencionados. Revistas de vino empiezan a nacer mucho después de los libros de mapas y geografía vinícola. 

Era más importante saber de geografía y de uvas ligadas a cada ubicación, que de marcas específicas. Esta naturaleza más intelectual, educativa y hasta cierto punto alejada de la mercadotecnia es todavía el punto focal de la base para entender este mundo. Las revistas empiezan a referir regiones de la mano de bodegas y de la mano de reseñas de vinos específicos. 

Publicaciones que empiezan a dar opiniones personales y editoriales a la par de empezar a hablar de las personas; el personaje detrás de la enología, las familias detrás de las casas vinícolas, la fotos de los paisajes de viñedo y ya no de los mapas. El mundo del vino se humaniza a través de plasmar las historias de familia, legados generacionales, enólogos de experiencia y viticultores cuyas fotos llenan hoy los espacios mediáticos, porque esto es más interesante y vende mucho más que conocer los ríos que cruzan los viñedos. 

La amplificación de la industria del vino llego a fines del siglo pasado, cuando de repente llega el referente que lo cambia todo, un sistema de puntos, base cien. Periodista y abogado Robert Parker crea un sistema fácil de entender. Con solo estas 4 palabras el mercado del vino explotó: extraordinario, excelente, muy bueno, correcto. Dejó de ser intimidante no saber de vino. Simplificó la decisión intimidante de elegir un vino, dio acceso a todos los paladares no importante tu nivel de conocimiento, simple y sencillamente brillante.

Brillante como idea, exitosa como herramienta, algo fácil de entender, lenguaje universal, aplicable a toda región del mundo y productor. 

De 96 a 100 extraordinario. De 90 a 95 excelente, de 80 a 89 muy bueno, 70 a 79 correcto.

Interpretación general:

* 96–100 puntos: Extraordinario. Excepcional en calidad, complejidad y potencial de guarda.

* 90–95 puntos: Excelente. Muy recomendable; destaca claramente sobre la mayoría.

* 80–89 puntos: Muy bueno a bueno. Bien elaborado, con carácter y sin defectos importantes.

* 70–79 puntos: Correcto o promedio. Puede ser agradable, pero presenta limitaciones o falta de personalidad.

El Óscar se gana a los 100 puntos y con ello se gana la fama mundial, el estrellato. Prestigio máximo, la bodega vacía sus inventarios en tiempo récord, los distribuidores pelan por tener ese vino en sus filas, las tiendas lo suben de precio, el mercado lo empieza a anhelar, la ley de la percepción de lo escaso se hace patente. 

Los rankings y las calificaciones nacen de una herramienta de ayuda para navegar en el complejo y cada vez mayor universo de etiquetas de vino. Imposible conocer todas y todo por lo que la opinión de críticos y guías confiables se vuelve una herramienta absolutamente útil. 

Los puntajes son resultados de catas estrictas, de una evaluación realmente técnica donde se ejerce no solo la experiencia objetiva de saber catar sino también la trayectoria del catador; haber probado vinos tan variados y tantos que se puede formar lo más importante para este ejercicio, un criterio. 

Como todos los criterios que tienen fundamento y bagaje, se vuelven referentes y un referente da validación, uno de los factores de credibilidad fundamental. Lo que vale es la opinión y después la marca, o así debería ser. Normalmente el tema de precio no está tomado en cuenta y hoy cada vez más debería ser un criterio que sume a la evaluación relación precio – calidad. 

Así mismo piensa que los vinos entre 96 y 99 puntos son realmente extraordinarios y pierden justica frente a los logrados 100 puntos cerrados. Por ello hay guías como el CMB del cual he hablado ya en esta columna que premia con medallas para que ese gran oro esa medalla de oro tenga un rango un poco más amplio dentro de la escala y no haya ese fenómeno de no tomarlo en cuenta igual que uno que gano un pinto más.

Los puntajes sin duda son una brújula, pero no son un destino. Son referencias validas dentro de un contexto, pero no olvidar que, si solo nos basamos en ello, nos perdemos grandes etiquetas por no dejarnos llevar por la sorpresa. Al margen de que alguien nos diga si será o no una buena experiencia, no olvidemos que el gusto personal sigue siendo fundamental, por encima de las calificaciones.

Fuente: Portal web de Robert Parker, columnista de The Wine Advocate

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