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Ganamos, ¿verdad que sí?

AGUAS INTERNACIONALES - José Miguel Martínez

Opinión | 22/06/2026| 20:08
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El pasado miércoles 17 de junio, el presidente de Estados Unidos firmó un acuerdo de paz con Irán para poner fin a la guerra de Medio Oriente. La firma se dio en el Palacio de Versalles, un lugar cargado de historia, donde también se rindió Alemania y aceptó el humillante tratado de Versalles en la Primera Guerra Mundial.

En esta ocasión, Trump asegura que fue una victoria aplastante para Estados Unidos, pero el tratado dice otra cosa.

Empecemos con lo que más ha generado revuelo: Estados Unidos le dará 300 mil millones de dólares a Irán para financiar la reconstrucción de su país. Esta cifra equivale a la mitad del gasto público presupuestado para defensa y a una tercera parte de lo que se gasta en salud pública anualmente.

Sin contar que, si ganó Estados Unidos, tal como insiste Trump, ¿por qué deberían pagarse reparaciones del enemigo?

Otro de los puntos del acuerdo incluye la apertura del estrecho de Ormuz al libre tránsito, tanto por parte de Estados Unidos como de Irán. El paso por el estrecho siempre había sido libre y sin ninguna tarifa o peligro.

Sin embargo, a partir de los ataques de Trump, Irán optó por cerrarlo, minarlo y bombardear a cada buque que intentara pasar como medidas de presión. Por otro lado, Irán y Estados Unidos tienen 60 días para poder ponerse de acuerdo en qué pasará con el programa nuclear iraní. Aunque Trump muchas, pero muchas veces dijo que la guerra no pararía si no había rendición completa y total de Irán.

Otro de los temas que Estados Unidos tiene que resolver, más pronto que tarde, es el de su aliado Israel. El tratado contiene una cláusula donde se establece que cesarán las hostilidades militares, tanto de Estados Unidos como de Israel, en su totalidad en Medio Oriente, incluido Líbano. Esto no lo tomó muy bien el primer ministro Israeli, Netanyahu, quien ha desconocido el tratado desde el primer momento.

Por su parte, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, sostuvo en una rueda de prensa que más vale que Netanyahu piense qué es lo que hará. “no se vaya a quedar sin su aliado más poderoso, bueno, el último aliado que le queda”. Israel respondió bombardeando el sur de Líbano y tensando cada vez más los acuerdos de paz.

Trump ha dicho hasta en treinta y nueve ocasiones que ha ganado la guerra, pero con todo lo que hemos visto, ¿realmente la ganó? No creo que la haya ganado, no está ni cerca de ganarla. Es un hecho que Irán se quedó sin la mayor parte de su fuerza aérea y naval, pero están casi intactos sus sistemas de misiles y de defensas antiaéreas. El mismo Trump en una conferencia dijo que Irán se puede quedar con su armamento.

Además, tiene que pagar los 300 mil millones de dólares para la reconstrucción del país que bombardeó incesantemente, sin contar que gastó más de 40 mil millones de dólares en la guerra. Los contribuyentes de Estados Unidos han tenido que pagar una guerra que no les convence y luego una reconstrucción de un país que calificaron incansablemente como su enemigo mortal.

A mi gusto, esto no es lo más grave, sino que Irán ya se dio cuenta que tiene el arma más poderosa de todas, una que no es nuclear y tampoco explosiva: la capacidad de amenazar con cerrar el estrecho de Ormuz y que los precios del petróleo suban hasta las nubes.

Irán podría darle todo su arsenal nuclear a Trump si este así lo desea para tener una falsa ilusión de victoria, pues Irán se dio  cuenta que la mejor arma no es militar.

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