Actualizarán Atlas de Riesgos de Tuxtla Gutiérrez
La actualización del Atlas de Peligros y Riesgos de Tuxtla Gutiérrez analizará por primera vez el comportamiento hidrológico del Río Sabinal y sus 33 principales afluentes.


- El estudio determinará zonas de inundación, riesgos por deslizamientos, vulnerabilidad de viviendas y efectos sísmicos diferenciados en cada sector de la ciudad.
- Los resultados estarán concluidos a finales de noviembre y servirán para la prevención, capacitación y la propuesta de obras de mitigación de riesgos.
La actualización del Atlas de Peligros y Riesgos de Tuxtla Gutiérrez avanza con el objetivo de convertirse en un referente nacional en materia de gestión integral de riesgos, al incorporar estudios inéditos sobre inundaciones, movimientos de ladera, vulnerabilidad estructural y microzonificación sísmica, así lo informó durante una conferencia de prensa, Romeo Palacios Suárez, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia (ANPROGERI).
Asimismo, explicó que uno de los principales componentes del proyecto será el análisis detallado del Río Sabinal bajo las actuales condiciones de urbanización de la capital chiapaneca.
Señaló que el crecimiento acelerado de la ciudad ha modificado el comportamiento natural de los escurrimientos, mientras que en diversos puntos aún persisten construcciones que no respetan las áreas de protección de cauces y zonas federales.
Ante este escenario, el nuevo atlas permitirá conocer con precisión hasta dónde podría desbordarse el Río Sabinal ante diferentes escenarios hidrometeorológicos y con ello poder tomar medidas de prevención en esta materia.
Asimismo, como parte de esta actualización se realizará la modelación hidrológica del Río Sabinal y de sus 33 principales afluentes, entre ellos el arroyo San Roque y Potinaspak.
Además, a través de tres metodologías especializadas se calcularán los escurrimientos máximos para periodos de retorno de 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y hasta mil años.
Con la información obtenida se generarán mapas de inundación y se determinarán planicies y tirantes de agua utilizando herramientas especializadas de simulación hidráulica.
De igual manera, se modelarán todas las laderas del municipio para identificar zonas susceptibles a procesos de remoción en masa, como deslizamientos, caídos de roca y flujos de material.
Palacios Suárez destacó que otro de los componentes más importantes será el estudio de microzonificación sísmica, el cual permitirá conocer cómo responde cada zona de la ciudad ante un sismo.
Explicó que los efectos de un movimiento telúrico no son iguales en áreas montañosas sobre roca que en sectores ubicados sobre depósitos aluviales o cuencas sedimentarias, por lo que se determinarán coeficientes sísmicos y periodos de vibración específicos para cada región urbana.
El atlas también incluirá la evaluación de riesgos tecnológicos mediante la modelación de estaciones de servicio de gasolina y diésel, así como plantas de almacenamiento y distribución de Gas LP y otros materiales peligrosos.
Con ello se elaborarán mapas de peligro bajo diferentes escenarios de emergencia, incluyendo explosiones tipo BLEVE.
En materia de vulnerabilidad, se realizará una caracterización detallada de viviendas y edificios para clasificar las construcciones según su resistencia estructural, además de identificar a los grupos demográficos más expuestos, como personas adultas mayores, mujeres embarazadas, niñas, niños y personas con discapacidad.
El proyecto contempla además una fase específica para la cuantificación de riesgos y la propuesta de medidas de mitigación, incluyendo acciones estructurales y no estructurales enfocadas en la resiliencia hídrica y la reducción de vulnerabilidades.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Profesionales en Resiliencia, los trabajos estarán concluidos a finales de noviembre y se convertirán en una herramienta estratégica para la planeación urbana, la prevención de desastres, la capacitación ciudadana y la toma de decisiones basadas en análisis de riesgo y costo-beneficio, fortaleciendo así la seguridad y resiliencia de Tuxtla Gutiérrez ante amenazas naturales y antropogénicas.






