Reserva la Encrucijada cumple 31 años como orgullo natural de Chiapas
Es hábitat de especies emblemáticas como jaguar, cocodrilo y tortugas marinas

Con más de tres décadas de conservación, la Reserva de la Biósfera La Encrucijada se consolida como uno de los espacios naturales más importantes de Chiapas y de México, al resguardar una riqueza biológica única que celebra su 31 aniversario como orgullo del estado.
Ubicada en la costa chiapaneca, esta área natural protegida se ha convertido en un referente nacional e internacional por la magnitud de su ecosistema, destacando especialmente por albergar los bosques de mangle rojo más altos del país, los cuales alcanzan hasta 35 metros de altura, posicionándose además como los más elevados de Norteamérica y Centroamérica.

La Encrucijada protege cuatro especies de manglar: rojo, blanco, negro y botoncillo, fundamentales para el equilibrio ecológico, ya que funcionan como verdaderas “guarderías del océano”, donde miles de peces, crustáceos y otras especies marinas inician su ciclo de vida, fortaleciendo la cadena alimenticia y la pesca en la región.
Además de su riqueza marina, esta reserva es un punto clave para la conservación de fauna emblemática.

Es sitio de anidación de tortugas marinas, especialmente de la tortuga golfina, que requiere playas limpias y sin contaminación lumínica para completar su proceso reproductivo, lo que resalta la importancia de mantener estos ecosistemas en óptimas condiciones.
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En tierra firme, La Encrucijada también es hogar de especies de gran relevancia ecológica como el jaguar, el puma y el cocodrilo de río.
Estos animales, considerados depredadores tope, desempeñan un papel fundamental como reguladores del ecosistema, contribuyendo al equilibrio natural y a la salud de la biodiversidad.

A ello se suma la presencia de más de 90 especies de aves, entre las que destacan garzas, pelícanos, águilas pescadoras, pericos y loros, lo que convierte a este sitio en un importante refugio para aves residentes y migratorias, así como en un destino ideal para la observación de fauna.
Otro de los aspectos que refuerzan la relevancia de La Encrucijada es su integración al Corredor Biológico Mesoamericano, una red que conecta ecosistemas desde América del Norte hasta Sudamérica, permitiendo el desplazamiento de especies, el intercambio genético y la preservación de la biodiversidad en toda la región.

A 31 años de su decretación, la Reserva de la Biósfera La Encrucijada no solo representa un tesoro natural de Chiapas, sino también un ejemplo del compromiso por la conservación ambiental y el desarrollo sostenible.
Este aniversario se convierte así en una oportunidad más para reconocer la importancia de proteger estos espacios, valorar su riqueza y seguir impulsando acciones que garanticen su preservación para las futuras generaciones.



