El ponche, herencia viva de los Altos de Chiapas en temporada decembrina

En los Altos de Chiapas, el ponche no es solo una bebida típica de la temporada navideña, sino una tradición profundamente arraigada que se transmite de generación en generación, convirtiéndose en símbolo de identidad, unión familiar y calidez durante las noches frías de diciembre.
Félix Guadalupe Woutorgón, productor y vendedor de ponche tradicional, comparte que aprendió esta práctica de su abuelito, heredando no solo la receta, sino el significado cultural que acompaña su preparación.
“El ponche de frutas lleva manzana, guayaba, tejocote, caña, hierbabuena, especias y tamarindo. El de piña se prepara con piña picada, hierba pimienta, clavo, canela y conchita”, explicó.
Durante esta temporada, la demanda incrementa, aunque Félix reconoce que no lleva una cuenta exacta de cuántos litros vende. “No los cuento, pero sí se trabaja un poco más; sí aumenta la venta”, señaló.
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Tradición y significado cultural
En Chiapas, el ponche es mucho más que una bebida caliente. Representa convivencia, hospitalidad y memoria colectiva. Su consumo es común durante las posadas, reuniones familiares y festividades decembrinas, donde reúne a personas de todas las edades alrededor del fuego y la conversación.
Variedades tradicionales
En la entidad predominan dos tipos de ponche:
• Ponche de frutas, el más extendido en México, preparado con manzana, guayaba, tejocote, caña de azúcar, tamarindo, canela y piloncillo, adaptado con frutas locales de temporada.
• Ponche de piña, una variante distintiva de Chiapas, que utiliza piña como ingrediente principal, acompañada de especias como clavo, pimienta y jengibre, endulzada con azúcar.
Ambas recetas reflejan la riqueza gastronómica chiapaneca, resultado de la fusión entre ingredientes nativos y productos introducidos durante la colonización española, como la manzana y la caña de azúcar.
Así, entre vapores aromáticos y sabores intensos, el ponche continúa siendo una herencia cultural viva en los Altos de Chiapas, que se mantiene gracias al conocimiento y esfuerzo de quienes, como Félix, preservan esta tradición año con año.



