Alertan por casos de virus mano, pie y boca en escuelas; llaman a reforzar medidas de higiene
La enfermedad es altamente contagiosa y afecta principalmente a niñas y niños menores de cinco años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Especialistas señalan que suele registrar mayor circulación durante temporadas cálidas y periodos de convivencia escolar. Los principales síntomas son fiebre, dolor de garganta, llagas en la boca y sarpullido en manos y pies.


Ante el incremento de reportes de casos de enfermedad de mano, pie y boca en algunos planteles educativos de Chiapas, autoridades educativas y de salud hicieron un llamado a padres de familia, docentes y directivos escolares para reforzar las medidas preventivas y evitar la propagación de este padecimiento viral que afecta principalmente a la población infantil.
La enfermedad de mano, pie y boca es una infección causada por diferentes tipos de virus, siendo uno de los más comunes el virus Coxsackie, mismo que se caracteriza por ser altamente contagiosa y por propagarse con facilidad en espacios donde conviven niñas y niños, como guarderías, preescolares y escuelas primarias.
De acuerdo con el doctor Javier Arturo Sánchez Avendaño, aunque puede presentarse durante cualquier época del año, suele registrarse con mayor frecuencia en temporadas cálidas y durante periodos en los que existe una intensa convivencia entre menores, como ocurre en escuelas y centros educativos.
El especialista en el tema refirió que entre los primeros síntomas destacan fiebre, dolor de garganta, malestar general, pérdida del apetito e irritabilidad. Posteriormente suelen aparecer pequeñas lesiones dolorosas o ampollas en la boca, así como un sarpullido característico en las palmas de las manos y plantas de los pies. En algunos casos también pueden observarse lesiones en glúteos, piernas o brazos.
Los especialistas explican que el contagio ocurre principalmente a través del contacto con secreciones respiratorias de personas infectadas, como gotitas expulsadas al toser o estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas, líquidos de las ampollas o incluso materia fecal. Esta facilidad de transmisión favorece la aparición de brotes en grupos escolares cuando no se toman las medidas adecuadas.
Señaló además que a pesar de la alarma que suele generar entre los padres y madres de familia, la mayoría de los casos son considerados leves y se resuelven por sí solos en un periodo aproximado de siete a diez días. Las complicaciones son poco frecuentes, aunque comentó deben vigilarse especialmente por el riesgo de deshidratación, ya que las lesiones en la boca pueden provocar dolor al comer o beber líquidos.
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Ante ello, recalcó la importancia de acudir al médico ante la presencia de síntomas, evitar la automedicación y mantener una adecuada hidratación de los menores. Asimismo, es importante que cuando el niño presente fiebre o lesiones activas, se aconseja limitar la asistencia escolar para reducir la posibilidad de contagio entre compañeros.
Como medidas preventivas, es importante el lavado frecuente de manos con agua y jabón, limpiar y desinfectar superficies de uso común, mantener limpios juguetes y objetos compartidos, evitar compartir vasos o utensilios y cubrir nariz y boca al toser o estornudar. Estas acciones son consideradas fundamentales para contener la transmisión del virus dentro de las escuelas y en el hogar.
Finalmente, señaló que la vigilancia oportuna por parte de padres de familia y docentes permitirá detectar posibles casos de manera temprana y reducir el riesgo de brotes, especialmente durante la actual temporada de mayor circulación de enfermedades virales entre la población infantil.






