Puente Rizo de Oro en su fase final
El Puente Rizo de Oro en Chiapas alcanza 91% de avance; la SICT prevé concluir esta obra de infraestructura clave en septiembre de 2026.

El Puente Rizo de Oro avanza rumbo a convertirse en una de las obras de infraestructura más relevantes para Chiapas en décadas. A mitad de junio de 2026, el proyecto ya se encuentra en la recta final y concentra expectativas por el impacto que tendrá en la conectividad terrestre entre comunidades que durante años han dependido de cruces por agua para trasladarse, comerciar, estudiar o atenderse médicamente.
De acuerdo con la información de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes la obra se ubica ya entre 90 y 91 por ciento de avance, con el claro central de arco metálico en 93.13 por ciento, incluso por encima de lo programado.
Es importante mencionar que el Puente Rizo de Oro se levanta sobre un brazo de la presa hidroeléctrica La Angostura, también conocida como Belisario Domínguez, en el municipio de La Concordia, para enlazar de forma directa con Chicomuselo.

La infraestructura tendrá una longitud total de 2.1 kilómetros, de los cuales 405 metros corresponden al puente principal y 1.7 kilómetros a los accesos carreteros.
En su estructura se instalaron 27 dovelas con un peso conjunto de 2 mil 730 toneladas, dentro de un diseño que distintos reportes describen como singular en la ingeniería mexicana por el protagonismo de su arco metálico y la complejidad técnica de su montaje.
Más allá de la cifra de avance, lo que vuelve estratégica a esta construcción es el problema histórico que busca resolver, pues durante años los habitantes de esta franja de Chiapas han tenido que cruzar la presa en pangas, chalanes, barcazas u otras embarcaciones improvisadas, con tiempos prolongados, costos adicionales y riesgos permanentes, especialmente en temporada de lluvias o ante condiciones adversas del embalse.
La promesa central del puente es que ese trayecto, que hoy puede tomar hasta una hora, se reduzca de manera drástica y se haga con mayor seguridad vial.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha señalado un ahorro de 60 minutos en los traslados, en tanto que otros reportes han subrayado que el cambio será decisivo para terminar con una de las barreras físicas más severas para la comunicación regional.
El beneficio social y económico también ha sido uno de los argumentos más repetidos por las autoridades.
De acuerdo con el reporte oficial de la SICT, el Puente Rizo de Oro beneficiará directamente a 300 mil habitantes de 10 municipios; La Concordia, Chicomuselo, Villa Corzo, Ángel Albino Corzo, Montecristo de Guerrero, Socoltenango, El Parral, Nicolás Ruiz, Capitán Luis Ángel Vidal y Tzimol.
Sin embargo, el radio de influencia alcanzará a 19 municipios de las regiones Frailesca, Sierra y Fronteriza.
En términos financieros, la dependencia reportó una inversión total de mil 382 millones de pesos y precisó que durante 2026 se destinarían 450 millones adicionales para concluir la obra.
Además, atribuye al proyecto la generación de 5 mil 715 empleos directos e indirectos, lo que le da una dimensión importante como detonante económico aun antes de entrar en servicio.
A ello se suma que la dependencia ha insistido en que la construcción se realiza bajo normas ambientales de Semarnat y con protocolos de seguridad laboral supervisados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, con el objetivo de presentar la obra como responsable, segura y sustentable.
Otro aspecto que explica la expectativa es el contexto político y técnico del proyecto, pues el puente actual comenzó formalmente en 2023, pero la demanda social para concretarlo viene de muchos años atrás.
Cabe señalar que anteriormente hubo intentos de construir una infraestructura en el mismo punto y que la falta de conclusión prolongó la dependencia de miles de personas respecto al transporte fluvial.
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Ahora, la SICT como ha informado que la obra quedará terminada en septiembre de 2026. Con ello, Chiapas sumará una pieza clave de comunicación terrestre junto con el Puente La Concordia, que ya opera desde 2024 y que forma parte del mismo esfuerzo para coser la movilidad alrededor del embalse.
En la práctica, el Puente Rizo de Oro no solo conectará dos puntos del mapa, sino que puede modificar la vida cotidiana de miles de familias, yq que un trayecto más corto y seguro significa mayor facilidad para mover cosechas, mercancías y pasajeros; acceso menos precario a escuelas, hospitales y trámites; y una mejor conexión entre regiones que durante décadas cargaron con el aislamiento como una desventaja estructural.
Por eso la fase final de la obra no se lee solamente como el cierre de un proyecto carretero, sino como la antesala de una transformación largamente esperada en el sur de Chiapas.
Asimismo, si las previsiones oficiales y los avances de junio se sostienen, el Rizo de Oro dejará de ser pronto una promesa para convertirse en una vía real de integración regional.
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