Sabores que cuentan historias: comedores del mercado Juan Sabines, tradición viva
Alrededor de 17 comedores ofrecen comida tradicional desde las 7 de la mañana hasta la noche.

Entre pasillos llenos de aromas, voces y tradición, el área de comedores del mercado Juan Sabines se mantiene como uno de los espacios más representativos de la gastronomía popular en Tuxtla Gutiérrez.
En este recinto, considerado uno de los centros de abasto más importantes de la capital chiapaneca con cientos de locales, aproximadamente 17 comedores trabajan todos los días desde las 7 de la mañana hasta entrada la noche, ofreciendo una amplia variedad de platillos que deleitan a locales y visitantes.
Desde primeras horas del día, los fogones comienzan a encenderse para preparar desayunos económicos que arrancan desde los 60 pesos, como los tradicionales huevitos al gusto, acompañados de frijoles, tortillas recién hechas y café de olla.
Conforme avanza la jornada, el menú se enriquece con los sabores más representativos de Chiapas, como el cochito horneado, el pollo con mole y la barbacoa, cuyos precios oscilan alrededor de los 100 pesos.
Sin embargo, para quienes buscan mariscos, estos pueden encontrarse en platillos que alcanzan los 200 pesos, manteniendo una oferta variada y accesible para todos los bolsillos.
El área de comedores no solo destaca por su gastronomía, sino también por las historias de vida que ahí se tejen. Tal es el caso de Doña Martha Mazariegos, quien desde los 13 años comenzó a trabajar en uno de estos espacios y hoy, a sus 50 años, continúa en el negocio. “Aquí crecí, aquí aprendí a trabajar y sacar adelante a mi familia”, comparte con orgullo.
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“De este trabajo saqué adelante a mis dos hijos, ahora ellos ya son padres. Gracias a este comedor pude hacerme de un patrimonio, este comedor ha sido de bendición, todo ha sido con esfuerzo”, relata doña Martita, mientras atiende a sus clientes sin perder la sonrisa.
Como ella, muchas mujeres y familias han encontrado en estos comedores una fuente de ingresos constante, convirtiendo este espacio en un motor económico y social que sostiene generaciones.
El mercado, ubicado en el corazón de la ciudad, es visitado diariamente por personas que buscan desde ingredientes frescos hasta comida lista para disfrutar.
Las mesas, largas y compartidas, están siempre listas para recibir comensales. Sobre ellas destacan los recipientes llenos de chiles, salsas y curtidos que acompañan cada platillo, permitiendo a los clientes disfrutar los sabores al estilo mexicano, con ese toque picante que caracteriza la cocina nacional.
Tanto habitantes locales como turistas extranjeros encuentran aquí una experiencia auténtica, donde cada bocado representa la riqueza cultural de la región.
Ante ello doña Martita refirió que la invitación es atenta para visitar los mercados tradicionales, disfrutar de sus guisos y sus sabores y apoyar el comercio local con platillos diversos y a precios accesibles, preservando con ello la cocina tradicional del estado de Chiapas.



