Toniná reabre sus puertas en Chiapas
Se realiza el mantenimiento de zonas como el Juego de Pelota, el Templo de la Guerra, plataformas de la Acrópolis, accesos, plaza central y estructuras arquitectónicas.

Tras casi cuatro años de permanecer cerrada, la Zona Arqueológica de Toniná, ubicada en el municipio de Ocosingo, reabrió sus puertas al público el sábado 21 de marzo, marcando con ello un momento histórico para la cultura, el turismo y la identidad de Chiapas.
Esta reapertura fue encabezada el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), luego de concluir trabajos de rehabilitación, conservación y de resolver conflictos legales que mantenían restringido el acceso al sitio.
De acuerdo con el INAH, el ingreso a Toniná se realiza a partir de las 10:00 horas, con una cuota general de 85 pesos, al formar parte de la Categoría II de zonas arqueológicas para el ejercicio 2026, asimismo la entrada es gratuita para habitantes del municipio de Ocosingo, así como para estudiantes, docentes, personas adultas mayores, personas con discapacidad y público nacional los domingos, conforme a la normatividad vigente.
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Asimismo, previo a su reapertura, se llevaron a cabo trabajos integrales de limpieza, mantenimiento y acondicionamiento, que incluyeron la intervención en espacios emblemáticos como el Juego de Pelota, el Templo de la Guerra y las principales plataformas de la Acrópolis, además de la rehabilitación de accesos, plaza central y estructuras arquitectónicas, con el objetivo de garantizar condiciones seguras para los visitantes.

Toniná es considerado uno de los asentamientos mayas más importantes de Chiapas y de Mesoamérica, al albergar una estructura piramidal de más de 70 metros de altura, considerada una de las más grandes del mundo maya.
A diferencia de otros sitios, su arquitectura destaca por su desarrollo vertical, con siete plataformas conectadas por una escalinata central de más de 250 escalones, lo que la convierte en un referente único del patrimonio prehispánico. La reapertura de Toniná no solo representa la recuperación de un espacio histórico, sino también un impulso económico y turístico para la región de Ocosingo y comunidades cercanas, al reactivar la llegada de visitantes nacionales e internacionales.



