Cerro Mactumatzá: el de las once estrellas y los pactos sobrenaturales en Tuxtla Gutiérrez
Ubicado en la zona de Terán, este cerro es un referente geográfico y cultural cargado de leyendas sobre el Sombrerón y pactos que entregan el alma a cambio de riquezas.


El Cerro Matumatzá, cuyo nombre en lengua zoque significa “el cerro de las once estrellas”, forma parte del imaginario colectivo de Tuxtla Gutiérrez. La tradición oral lo describe como un lugar de misterio donde se realizaban ritos, brujerías y pactos sobrenaturales con el enigmático Sombrerón.
En el oriente de Tuxtla Gutiérrez, dentro de la zona de Terán, se encuentra el Cerro Matumatzá, un sitio que no solo destaca por su valor geográfico, sino también por la carga mítica que ha transmitido de generación en generación.
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Según relatos de los habitantes y ancianos de la región, Matumatzá fue escenario de ceremonias y prácticas conocidas como “brujerías”. Allí se hablaba de la existencia de personas “encantadas”, quienes establecían pactos con un ente sobrenatural llamado Sombrerón.
De acuerdo con la tradición, quienes sellaban estos acuerdos recibían abundancia material en vida: dinero, tierras, propiedades y, en el caso de los hombres, la compañía de múltiples mujeres. Sin embargo, el precio final era la entrega del alma al morir, la cual según la creencia, el Sombrerón reclamaba dentro del cerro.
Entre los pobladores de Terán, estas historias funcionaban como advertencias y explicaciones del origen de las riquezas de ciertas personas. Para los abuelos, los dones y privilegios inexplicables se atribuían a pactos con fuerzas que trascendían lo humano.
Hoy, el Cerro Matumatzá sigue siendo un símbolo cultural de Tuxtla Gutiérrez y un ejemplo de cómo la tradición oral mantiene vivos los relatos del pasado, conservando el misterio que lo rodea y su relevancia en la identidad local.





