Macabil: La botana chiapaneca que conquista paladares
Conoce la receta y tradición de este icónico platillo de Chiapas, elaborado con pescado fresco y sabor costeño.


El macabil es más que una botana: es un símbolo de la gastronomía chiapaneca, reconocido por su sabor único y su preparación artesanal. Descubre cómo se prepara y dónde disfrutarlo en Chiapas.
En Chiapas, el macabil se ha consolidado como una joya gastronómica que pocos visitantes conocen, pero que todo local reconoce al instante. Esta botana, preparada con pescado fresco de la región, se sirve principalmente en los tradicionales botaneros de la costa, donde la cerveza fría y la música acompañan la charla y la diversión.
Entre cerveza fría y sazón local
El macabil destaca por su sabor intenso, su textura jugosa y su preparación artesanal. Su nombre proviene del pez con el que se elabora, una especie característica de las aguas chiapanecas, y su receta combina tradición, ingenio y sazón local. A diferencia de otras botanas, requiere técnica y tiempo para lograr su sabor inconfundible.
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Ingredientes del macabil chiapaneco:
- 1 kg de macabil limpio y sin espinas
- 200 g de jitomate picado
- 100 g de cebolla picada
- 50 g de chile verde picado
- 50 g de cilantro picado
- 2 huevos
- 60 g de mayonesa
- 2 g de achiote
- Sal al gusto
- 1.5 litros de agua
Preparación paso a paso:
- Lavar, desinfectar y picar jitomate, cebolla, chile y cilantro.
- Retirar las espinas del macabil hasta obtener solo la pulpa.
- Mezclar la pulpa de pescado con los vegetales, huevos, mayonesa, achiote y sal hasta formar una masa uniforme.
- Formar rollos con la mezcla, envolver en papel aluminio y apretar bien.
- Cocer los rollos en agua hirviendo durante 45 minutos.
- Retirar, escurrir, quitar el papel aluminio y freír en aceite caliente hasta que queden crujientes por fuera y jugosos por dentro.
- Servir con salsa mexicana, jugo de limón y rebanadas de chile jalapeño al gusto.
Más que una botana
El macabil refleja la riqueza del mar y la tierra de Chiapas, y representa el ingenio de una cocina tradicional que sigue viva en cada botanero. Este platillo no solo une a quienes lo comparten, sino que también reafirma su lugar como uno de los sabores más representativos del estado.






