

El cineasta mexicano Guillermo del Toro presentó en el Festival de Venecia uno de los proyectos más esperados del certamen: su versión de Frankenstein. Tras más de cinco décadas de fascinación personal con la historia creada por Mary Shelley, el director concretó lo que él mismo describió como “una religión desde la infancia”.
La película, protagonizada por Jacob Elordi en el papel de la criatura y Oscar Isaac como el doctor Frankenstein, destaca por su ambición narrativa y estética. Con un despliegue visual característico del estilo de Del Toro —maquillaje detallado, atmósfera envolvente, colores intensos y efectos visuales impecables—, la obra propone una reinterpretación cargada de ternura hacia el monstruo, planteando preguntas sobre la naturaleza de lo humano, la paternidad y la imperfección.


El filme tuvo una recepción vibrante en Venecia, aunque la crítica también señaló ciertos excesos en su duración y explicaciones. A pesar de ser un espectáculo pensado para la pantalla grande, la película tendrá un recorrido limitado en cines y se estrenará principalmente en Netflix en noviembre de 2025.
Para Del Toro, Frankenstein no es solo una historia de miedo, sino un reflejo de amor, perdón y empatía.
“Vivimos en un tiempo de terror e intimidación. La respuesta para mí son el amor y el perdón. El filme trata de mostrar nuestro derecho a la imperfección, a entendernos como seres humanos en circunstancias opresivas”, declaró durante la presentación.
La Mostra celebró así una de las proyecciones más esperadas del año, confirmando que Guillermo del Toro continúa marcando la historia del cine con su sello único, capaz de transformar un clásico de terror en una reflexión universal sobre lo que significa ser humano.