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Estrella de la semana: Aprovechan la espera y emprenden en Chiapas

Salieron de su país con el sueño de mejorar la calidad de vida de él y su familia, teniendo como destino llegar a Estados Unidos, pero en el camino encontró oportunidad de emprender negocio y así cumplir su objetivo.

Esta es la historia de migrantes venezolanos que han aprovechado la oportunidad que se le abrió
en Tuxtla Gutiérrez, donde desde hace cuatro años han hecho propio el emprendimiento, desde vender empanadas hasta poner un restaurante, y junto a este establecimiento se han establecido otros, mientras que sus propietarios o encargados realizan sus trámites para continuar su camino al sueño americano.

La historia inicia con Leidi Escalona y su esposo, quienes luego de buscar trabajo y vender empanadas en bicicleta, lograron establecerse a la orilla de la carretera a Villaflores con el emprendimiento de un restaurante al que llamaron “Play Burguer”, un lugar que los migrantes denominan un “pedacito de cielo”, pues en este lugar encuentran la comida y tradiciones venezolanas, lo cual es como arribar al hogar.

Maro Martínez, es de Puerto Cabello, Venezuela, ella nos relata esa historia y nos comenta que junto al Play Burguer actualmente tres familias trabajan y viven de este espacio.

“Este pedacito de cielo, como le llamamos nosotros, lo fundó un venezolano que tiene en México 4 años ya asentado en Tuxtla Gutiérrez; tomó la iniciativa de salir de Venezuela por muchas situaciones pues entonces México le regaló esas oportunidades. Con un poquitico de ingreso vendiendo empanadas por
las calles con su esposa pues y ahí fueron recaudando fondos para lograr esto, en donde nos podemos identificar de acuerdo a sus ventas a nuestras costumbres como la empanada, el pabellón, las arepas, el jugo.

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Aprovechan la espera y emprenden

Con la oportunidad que se brinda en Tuxtla Gutiérrez para realizar trámites en la plataforma CBP ONE, en lo que esperan su cita, migrantes se establecen y se ganan el sustento en un “pedacito de cielo”.

Este pedacito de cielo… nos podemos identificar de acuerdo con sus ventas a nuestras costumbres como la empanada, el pabellón, las arepas, el jugo de papelón con limón, el respectivo cafecito colado”.

Maro Martínez Migrante venezolana de papelón con limón, el respectivo cafecito colado, y le brindó la oportunidad él a cada uno de nosotros, incluyendo mi persona, pues a los empleados que son venezolanos que llegamos muy cortos económicamente a emprender para continuar hacia la Ciudad de México, a donde todos aspiramos a llegar, porque era la iniciativa a ese nuevo proceso en el país de Estados Unidos de Norteamérica”, relato.

Cabe mencionar que desde hace unas semana se autorizó que en los municipios de Tapachula y Tuxtla
Gutiérrez se realicen los trámites de la plataforma CBP ONE, lo cual les permite una fecha de atención de las autoridades americanas, con lo cual los migrantes pueden trasladarse en avión a la frontera norte y poder asistir a la cita establecida.

Es debido a esta oportunidad otorgada por las autoridades americanas que los migrantes han comenzado a establecerse, formalizando negocios que les permitan tener dinero para la alimentación y
vivienda.

Es en los alrededores de esta dependencia migratoria, se ven puestos de hamburguesas, peluquería,
vulcanizadora y restaurantes de comida venezolana, estos negocios han permitido que entre ellos mismos creen espacios para otorgar trabajos a otros.

Otro ejemplo es Estiven Conde, quien es venezolano y desde hace dos meses llegó a Tuxtla Gutiérrez, donde se enteró de la posibilidad de realizar sus trámites para continuar a Estados Unidos, por lo que
decidió comprar sus herramientas y establecer una peluquería a orillas de la calle.

Hace cuatro años llegaron a Tuxtla y han dado oportunidad a paisanos. “Ya tengo viajando ya cuatro meses, aquí estamos esperando para ver si nos sale la cita, a ver si podemos entrar a los Estados Unidos. Al que se levanta temprano Dios lo ayuda, desde tempranito abro mi sombrilla y el puesto y me pongo a afeitar, humildemente. A cortar pelo, bueno, fue una cosa que me gustó, ¿me entiendes? Y bueno, por Dios mismo fue el que me enseñó porque aprendí fue viendo pues, nunca hice curso ni nada”, comentó.

Lorenza y su esposo llevan cuatro meses en Tuxtla Gutiérrez, ellos son originarios de República Dominicana. Desde que llegaron, junto a su esposo comenzaron a buscar trabajo, por lo que pidieron en un puesto de hamburguesas y hot dogs, desde donde hace un mes comenzaron el trabajo.

Cada una de estas familias que llegaron a Chiapas tiene una historia de vida diferente. Sin embargo, la felicidad es una decisión, un sentimiento que se crean personalmente con espacios de trabajo que los identifiquen, que les proporcionen beneficios para mantenerse en esta ruta en la que ellos tienen puestas sus esperanzas para poder brindar un mejor futuro a quienes les esperan en sus países.

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