
Alejandra Chávez
Cada año decenas de familias acuden a Tuxtla Gutiérrez para la tradicional venta de ramos y palmas para las celebraciones de la Semana Santa en especial el “Domingo de Ramos”.
El Domingo de Ramos, también llamado a veces sexto domingo de Cuaresma, es una celebración religiosa en la que la mayoría de las confesiones del cristianismo conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, iniciando la Semana Santa.
Cientos de familias acuden a la iglesia con el firme propósito de bendecir sus palmas de trigo y sus ramos que significan la protección y abundancia para cada uno de los hogares.
Felícitas González tiene 56 años es originaria de Puebla, desde hace 20 años viaja a Tuxtla Gutiérrez para la venta de las palmas de trigo y los ramos para el Domingo de Ramos, celebraciones que forman parte de la semana Santa, señaló que “los abuelitos nos dejaron esta tradición de hacer las palmitas y toda cosa de trigo, adornos y ahora sí que es parte de los festejos del domingo de ramos, es el recuerdo de su muerte y resurrección”.
Para doña Felícitas el trabajo empieza un mes antes, con las palmas de trigo, que deben llevar un tratamiento y secado para que lleguen hasta Tuxtla para su venta.
Sube el precio
Destacó que esta tradición cada vez es más compleja y cara pues ya compran el material que anteriormente llegaban a cortar, lo que hizo que el precio aumentara paso de dos u cinco pesos a vente y hasta 35 pesos.
Dentro de estos artesanos que encuentran en la capital un mercado para generar recursos vendiendo su arte se encuentran los artesanos de Amatenango del Valle, niños, mujeres u adultos se dedican a la elaboración, les lleva alrededor de media hora y hasta una hora la elaboración de cada ramo de acuerdo a la dificultad que presenten los adornos.
La familia Méndez se dedica a la elaboración y venta de ramos, los diseños son variados hasta 5 diseños diferentes es un aprendizaje que les enseñaron los abuelos y los suegros y cada año viajan a la capital de Chiapas para vender sus ramos.
Angelica dice que, aunque aprendió de sus padres a realizar este arte, fue su suegra quien la trajo hasta Tuxtla Gutiérrez para vender su producto, cada año viajan para la celebración de la “Semana Santa” la familia completa y se quedan durante cuatro días.
“Lo más difícil de estas es hacer las figuras, tenemos como 40 años nosotros viniendo juntos, es un arte que aprendemos de niños por parte de nuestros padres, es algo que nos gusta hacer u con eso nosotros agradecemos a Dios” señaló Angelica.
Estos artesanos se colocan en los alrededores de la Iglesia del calvario en el centro de Tuxtla Gutiérrez en donde decenas de familias que llegan a hacer sus compras de la comida al mercado Diaz Ordaz o visita la iglesia aprovecha a comprar su varita de trigo o ramo para estar preparados para el domingo de ramos.
“Para mí es parte de la fe que le tengo a Jesucristo, ahorita que viene la semana santa es una conversión todo lo que tenemos u cargamos en nuestro corazón, yo porque tengo fe con esta palmita, viene el día de domingo de ramos me ayuda a recordar la muerte de nuestro Señor y su resurrección y la pongo en mi puerta como símbolo de mi fe que protege a mi familia”, relató doña Lucina Vázquez mientras compraba su ramo con los artesanos.
La Semana Santa es la conmemoración cristiana anual de la pasión de Cristo, es decir, de la entrada a Jerusalén, la última cena, el viacrucis, la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Comienza el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección.
“Los abuelitos nos dejaron esta tradición de hacer las palmitas y toda cosa de trigo, adornos y ahora sí que es parte de los festejos del domingo de ramos, es el recuerdo de su muerte y resurrección”
Felícitas González
Artesana
“Lo más difícil de estas es hacer las figuras, tenemos como 40 años nosotros viniendo juntos, es un arte que aprendemos de niños por parte de nuestros padres, es algo que nos gusta hacer u con eso nosotros agradecemos a Dios”
Angelica Méndez
Artesana
Para valorar
Para muchos es solo un ramo, pero lleva un gran trabajo tenerlo terminado
Materiales: Palma y trigo
Tiempo: De media hora hasta una hora terminar una palma
Procedencia: Puebla
Antigüedad: 20 y 50 años llevan como artesanos de palmas y ramos