Nucú: el manjar exótico de Chiapas que conquista paladares y redes sociales
Este insecto, también conocido como chicatana o zompopo, forma parte de la cocina tradicional chiapaneca y destaca por su alto contenido en proteínas y su particular forma de preparación.


El nucú, una hormiga reina consumida en varias regiones de Chiapas, ha ganado fama como platillo típico y exótico gracias a su sabor, sus propiedades nutritivas y su presencia en redes sociales. Su venta es estacional y su precio ha aumentado por la alta demanda.
Chiapas preserva en su cocina una de las tradiciones gastronómicas más singulares de México: el nucú, un insecto comestible que representa tanto un alimento como un símbolo cultural.
Conocido en distintas partes del estado bajo nombres como cocosh, chicatana, quiss, shanish, nacasmá, nokú, tzim-tzim o zompopo, el nucú es en realidad la reina de las hormigas arrieras. Esta especie, que pertenece al género Atta —incluyendo a Atta mexicana y Atta fervens—, ha sido parte de la dieta tradicional en varias regiones de Mesoamérica.
En náhuatl, los vocablos tzicatl (hormiga) y azkatl (trasero) describen a este insecto que se distingue por su cuerpo rojizo, alas prominentes y una cola redonda que, precisamente, es la parte más codiciada para el consumo.
Una tradición que florece en temporada de lluvias
El nucú aparece con mayor frecuencia durante la temporada de lluvias —entre mayo y agosto— y suele venderse en mercados locales por medidas como tapas de garrafón, platos hondos o pequeños recipientes. Su precio ha oscilado en los últimos años entre los 30 y 50 pesos por porción, aunque en algunos casos se ha llegado a vender hasta por mil pesos, impulsado por su creciente popularidad en redes sociales.
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Preparación ancestral con sabor moderno
Para consumirlo, las hormigas se colocan primero en agua para ahogarlas, luego se secan al sol y se tuestan en comal. Se les retira el cuerpo y se conserva la parte trasera, considerada la más sabrosa. El nucú puede comerse como botana acompañada de cerveza o mezcal, en tacos de tortilla de maíz, e incluso ha llegado a platos contemporáneos como pizzas o tlacoyos.
Su sabor es difícil de definir, aunque muchos lo comparan con el del chapulín oaxaqueño.
Un alimento con valor nutricional y cultural
El nucú no solo destaca por su sabor; también es una excelente fuente de proteínas. Sus colonias tienen estructuras complejas donde las hormigas cortadoras recolectan hojas para cultivar hongos, lo cual convierte a estos insectos en auténticos agricultores subterráneos.
Sin embargo, la creciente demanda ha llevado a una sobreexplotación del recurso, lo que pone en riesgo su conservación a largo plazo.