Municipios
Tendencia

La historia de los refrescos en Chiapas: una tradición con más de 100 años de sabor y memoria

Desde Sidral Mundet hasta Coca-Cola y Pepsi, Chiapas ha sido parte clave en la evolución refresquera nacional, con una cultura de consumo que se remonta a inicios del siglo XX.

Los refrescos llegaron a Chiapas entre 1915 y 1920, iniciando una tradición de más de un siglo en municipios como Tuxtla Gutiérrez y Tapachula. La historia incluye marcas locales y la llegada de gigantes como Coca-Cola y Pepsi, marcando un legado que se extiende hasta hoy.

Orígenes de una tradición refrescante

La historia de los refrescos en Chiapas se remonta a principios del siglo XX. Según el investigador Edi Maber Suárez Rodas, originario de Tuxtla Gutiérrez, estas bebidas comenzaron a consumirse en el estado entre 1915 y 1920. Las primeras marcas nacionales como Sidral Mundet (creada en 1902 por Arturo Mundet) y Tonicol (de Sinaloa) pavimentaron el camino para una industria en crecimiento.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Una de las primeras bebidas embotelladas en Chiapas fue Sin Rival, lanzada en 1925 por Camilo Espinosa en Tuxtla Gutiérrez. A esta se sumaron marcas como El Manantial (1930) y refrescos producidos por empresarios locales como Gustavo Jiménez y Marcelino Guiris, quienes abastecieron municipios cercanos como Berriozábal, Terán y Chiapa de Corzo.

Entre los años 40 y 50, Chiapas vivió una expansión refresquera con marcas como Grapette, Bartilitos, Canada Dry, O-Key, Lulú, Orange Crush, Pato Pascual y Beibi Pinche. En 1951, Pepsi-Cola llegó a Tuxtla Gutiérrez, y en 1952, la embotelladora Sin Rival inició la producción de Coca-Cola, empresa que más tarde fue adquirida por el Grupo Visa y luego integrada a Coca-Cola FEMSA.

Una industria en constante evolución

Con el paso de las décadas, nuevas marcas como Chaparritas El Naranjo (1960), Titán (1961), Fanta Fantasie y Mirinda (1967), Coyame (1970), Extra Poma (1986) y Energy (2000) continuaron ampliando la oferta en la entidad.

La cultura refresquera también se reflejó en negocios tradicionales como la taquería La Providencia, que vendió Orange Crush durante casi siete décadas. Además, municipios como Arriaga, Tapachula, Comitán, Cintalapa y San Cristóbal de Las Casas fueron escenarios clave para el auge de esta industria.

Más que una simple bebida, el refresco en Chiapas representa una herencia histórica que ha acompañado generaciones. Desde emprendimientos locales hasta marcas globales, la historia de los refrescos en el estado es un reflejo del dinamismo empresarial y cultural de su gente.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Back to top button