Río Sabinal: de aguas limpias y recreación a un cauce contaminado y en riesgo constante
De ser un espacio de recreación, hoy el río enfrenta altos niveles de contaminación. Especies invasoras como la tilapia sobreviven adaptándose a condiciones adversas.

El río Sabinal, que atraviesa la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, ha pasado de ser un espacio de aguas limpias y recreación a un cauce gravemente contaminado, donde aún hoy se registran descargas de aguas residuales que ponen en riesgo al medio ambiente y a la población.
Hace casi un siglo, este afluente era recordado por sus aguas claras, donde habitantes acudían a bañarse, convivir y disfrutar del entorno natural.
“Antes la gente venía a bañarse, el agua era limpia, era otra cosa”, recuerdan pobladores como doña Francisca Sánchez Aguilar, quien vive a las orillas del río y evoca con nostalgia bellos momentos compartidos con su familia cuando este se encontraba en buenas condiciones.
“De recuerdos te puedo decir que con mi papá, todavía alcancé a ver y caminábamos por la vereda del río, recogíamos plantitas con mi papá y mis hermanos, pero con el tiempo, el crecimiento de la ciudad eso fue cambiando y la contaminación verdad dejó en estas condiciones el río”, señaló Gilberto Hernández Cruz.
Sin embargo, a partir de las décadas de 1920 y 1930, el crecimiento urbano sin planeación provocó que drenajes y aguas negras comenzaran a desembocar directamente en el Sabinal, transformándolo con el paso de los años en un canal contaminado que atraviesa la capital chiapaneca.
Actualmente, aunque se pueden observar algunas especies dentro del río, especialistas como Daniel Pineda integrante de Heliomaster y Menos Puentes Más Ciudad, coinciden en que en su mayoría se trata de organismos invasores o que han tenido que adaptarse para sobrevivir en estas condiciones adversas.

“Lo que hay son especies que se adaptaron, como la tilapia africana, que aprende a vivir y alimentarse incluso de los desechos, así que este no es un sinónimo de algo bueno o de que el espacio se esté recuperando como tal”, señaló.
La presencia de estas especies refleja el deterioro ambiental del río, ya que muchas de las especies nativas han desaparecido debido a los niveles de contaminación, la reducción de oxígeno y la alteración del ecosistema.
A pesar de múltiples intentos por recuperar este espacio, el problema persiste. Vecinos y activistas aseguran que siguen existiendo descargas de aguas contaminadas que alimentan el cauce.
“Todavía siguen tirando aguas negras, no se ha solucionado de fondo”, expresó Daniel Pineda.
Además del daño ambiental, existe un riesgo constante para quienes habitan cerca del río. Año con año, durante la temporada de lluvias, el nivel del Sabinal aumenta y pone en alerta a las familias.
En algunos casos, el río ha llegado a desbordarse, afectando viviendas y generando pérdidas materiales importantes.
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“Y en lugar de rescatar este espacio lo que han hecho es que lo han cubierto de más y más cemento, reconozco que hubo un esfuerzo en la administración pasada por armonizar estos espacios con estos andadores, que se trabajó en la limpieza del agua, pero fue un esfuerzo que no se continuó en la presente administración y que no se ha logrado un cambio de raíz”, refirió.
Por su parte, quienes viven cerca de este afluente señalaron que con cada temporada de lluvia existe el temor constante de que este se desborde, como ya ha ocurrido en múltiples ocasiones.
“Siempre que llueve fuerte estamos con miedo, con el Jesús en la boca, porque ya se ha salido antes”, comentan habitantes de colonias cercanas, como do quienes han tenido que modificar sus viviendas para adaptarse al riesgo.

Algunas casas se construyen dando la espalda al río, mientras que otras cuentan con segundos pisos o escaleras como medida preventiva.
El río Sabinal es hoy un reflejo de los efectos del crecimiento urbano sin planeación y la falta de atención sostenida, refirió el especialista en el tema Daniel Pineda.
Aunque en su momento se promovieron acciones para su saneamiento y recuperación, el deterioro continúa, afectando no solo al medio ambiente, sino también a la calidad de vida de miles de tuxtlecos.
Recuperar este afluente representa no solo un reto ambiental, sino también una oportunidad para rescatar parte de la identidad histórica de la ciudad, donde el río alguna vez fue sinónimo de vida, convivencia y naturaleza.



