Opinión

Cuando el contenido, el liderazgo y el territorio se alinean

Por Eduardo Chaillo - Punto de encuentro

La semana pasada, PCMA Convening Leaders volvió a confirmar por qué ciertos encuentros se han
convertido en activos estratégicos para la industria y para las ciudades que los albergan. En su 70º
aniversario, celebrado en el contexto de los 250 años de Estados Unidos, la elección de Filadelfia no fue
casual: una ciudad fundacional, asociada al origen de la Constitución y a la idea misma de diálogo,
acuerdos y liderazgo cívico. El marco histórico no fue decorativo; fue coherente con el tono y la ambición
del contenido.

El rol del destino sede fue uno de los primeros aprendizajes. Filadelfia no operó como telón de fondo,
sino como una extensión natural de la conversación. Su narrativa —historia, pensamiento crítico,
diversidad y vocación cívica— dialogó con los temas tratados y ayudó a explicar por qué hoy las ciudades
compiten con tanta determinación por atraer encuentros como Convening Leaders. No buscan solo
ocupación; buscan reputación, posicionamiento y pertenencia a las grandes conversaciones globales.

Desde el contenido, los principales oradores marcaron una línea clara. Las ideas de Adam Grant pusieron
el foco en el liderazgo ejercido desde la acción, en la creación de sistemas que permitan que el potencial
emerja antes de estar “listo”. Un mensaje especialmente pertinente para una industria que habla de
innovación, pero que a veces se resiste a cuestionar sus propias inercias.

La lectura geopolítica y económica aportada desde la óptica de “The Economist” elevó el nivel de la
conversación. El recordatorio fue contundente: las reuniones no existen en un vacío. Fragmentación
global, tensiones comerciales y cambios en el mundo del trabajo condicionan la forma en que los eventos
se diseñan, se financian y se justifican. Para quienes lideran la industria, entender el contexto dejó de ser
opcional y se convirtió en una competencia estratégica.

Voces como las de Trevor Noah y Tabitha Brown devolvieron la discusión al terreno del sentido. La
pregunta “¿cuál es el punto?” atravesó sesiones y conversaciones, obligando a repensar el propósito
detrás de cada convocatoria. Reunir personas ya no es suficiente; importa el significado que se construye
a partir de ese encuentro.

Un rasgo distintivo de PCMA Convening Leaders ha sido su condición de laboratorio vivo. Al tratarse de
una conferencia de líderes de la industria de reuniones para líderes de la industria de reuniones, cada
formato, cada dinámica y cada decisión de diseño se convirtió en aprendizaje replicable. La invitación
implícita fue observar con criterio y adaptar lo que funciona a realidades distintas, no copiarlo sin
contexto.

En ese laboratorio, la presencia latinoamericana tuvo un papel cada vez más visible y relevante…no pasó
desapercibida. El entusiasmo, la participación y la disposición a intervenir en las conversaciones
mostraron a una región que no solo asiste, sino que anima, provoca y enriquece el intercambio. América
Latina dejó claro que su voz aporta energía, perspectiva y sensibilidad a una industria que necesita
diversidad de miradas para seguir evolucionando.

Hubo también espacio para reconocer el liderazgo ejercido con consistencia y generosidad. El Chairman
Award otorgado a Ben Goedegebuure, coincidiendo con su retiro profesional, fue más que un homenaje
individual. Fue una afirmación de los valores que la industria dice querer preservar: visión de largo plazo,
formación de talento y liderazgo humano. Para muchos —y en lo personal con un significado especial—
fue un momento de cierre, gratitud y legado.

En conjunto, Convening Leaders no dejó respuestas cerradas, sino algo más valioso: criterio. La certeza
de que la industria de reuniones entra en una etapa donde contenido, liderazgo y territorio deben
alinearse. Los encuentros que realmente importan son aquellos capaces de reflejar, en su propia
experiencia, el futuro que dicen querer construir.

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