EE.UU. envía un segundo portaaviones a Oriente Medio ante tensión con Irán
El Pentágono evalúa ampliar su capacidad aeronaval mientras continúan las negociaciones diplomáticas con Teherán


El gobierno de Estados Unidos avanza en el reforzamiento de su estructura militar en Oriente Medio con el posible envío de un segundo portaaviones, en medio de un escenario geopolítico complejo y negociaciones diplomáticas abiertas con Irán.
De acuerdo con reportes de prensa estadounidense, el portaaviones USS Abraham Lincoln ya opera en la región desde hace semanas. A esta presencia podría sumarse el USS George H.W. Bush, actualmente en ejercicios frente a las costas de Virginia, si el presidente Donald Trump autoriza formalmente el despliegue.
La decisión se conoce tras una reunión en la Casa Blanca entre Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en la que abordaron el curso de las conversaciones con Teherán y el futuro del programa nuclear iraní. Aunque el mandatario estadounidense ha reiterado que prioriza la vía diplomática, también ha dejado claro que su país mantiene capacidad operativa suficiente para responder ante cualquier escalada.
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Mayor presencia naval y aérea en la región
El eventual envío de un segundo portaaviones marcaría la primera ocasión en casi un año en que dos grupos de combate estadounidenses coinciden en Oriente Medio. La última vez ocurrió en 2025, cuando el USS Harry S. Truman y el USS Carl Vinson participaron en operaciones relacionadas con la seguridad marítima y el conflicto en Yemen.
Especialistas en defensa señalan que, aunque Washington mantiene una amplia red de bases y más de 30 mil efectivos desplegados en la región, una operación militar prolongada contra Irán requeriría una capacidad aeronaval sostenida y superior a la actualmente visible.
Además del componente naval, Estados Unidos ha intensificado su presencia aérea. Cazas F-35 han sido movilizados desde bases en Europa hacia Jordania, particularmente a la base aérea de Muwaffaq Salti. Otro grupo de aeronaves permanece en la base de Morón, en España, con posibilidad de desplazarse a Medio Oriente si las circunstancias lo demandan.
Diplomacia y presión estratégica
Mientras se incrementa la presión militar, Washington sostiene conversaciones con Teherán con el objetivo de alcanzar un acuerdo que limite el programa nuclear iraní y reduzca el riesgo de un conflicto abierto. Trump ha declarado públicamente que aún hay margen para el entendimiento, aunque dejó entrever que Estados Unidos no descarta otras opciones si no se logran compromisos concretos.
Por su parte, Israel mantiene una postura firme respecto a las capacidades misilísticas y nucleares iraníes, buscando que cualquier acuerdo incluya restricciones más estrictas.
El despliegue naval y aéreo refleja así una estrategia dual: negociación diplomática respaldada por una demostración de fuerza que pretende disuadir movimientos adversos en una de las regiones más sensibles del tablero internacional.




