En medio de crisis energética, Cubanos optan por carbón, motos eléctricas y energía solar
Ante el agravamiento del desabasto de combustible y prolongados apagones, habitantes de La Habana buscan alternativas como braseros artesanales y paneles solares.


Alternativas ante la falta de electricidad
Frente a la creciente crisis energética que atraviesa Cuba, los habitantes de la capital han comenzado a adoptar medidas urgentes para enfrentar los prolongados apagones diarios, que en algunos casos superan las 10 o 12 horas sin suministro eléctrico.
En distintas zonas periféricas de La Habana, vendedores improvisados ofrecen carbón vegetal y braseros artesanales fabricados con tambores reciclados y otros materiales. La demanda ha aumentado considerablemente en las últimas semanas, impulsada por la incertidumbre sobre el abastecimiento de combustible en la isla.
Para muchas familias, el carbón se ha convertido en la opción más accesible para cocinar. El costo de un saco ronda los 2 mil 600 pesos cubanos, una cifra que representa cerca de la mitad del salario promedio mensual en el país. Sin embargo, ante la imposibilidad de adquirir plantas eléctricas o baterías de respaldo, esta alternativa resulta la más viable para los hogares de menores ingresos.
Motos eléctricas y ahorro energético
Además del carbón, el uso de motocicletas eléctricas se ha incrementado como respuesta a la escasez de gasolina. Este tipo de transporte permite a los ciudadanos movilizarse sin depender del combustible tradicional, cuyo suministro ha sido irregular en los últimos meses.
El deterioro económico de Cuba se ha acentuado en los últimos años, marcado por carencias generalizadas, inflación y contracción del Producto Interno Bruto. Reportes recientes señalan que en 2025 la economía cubana registró una caída cercana al 5%, en medio de restricciones energéticas y limitaciones en la importación de petróleo.
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Paneles solares: la solución para quienes pueden costearla
Ante este panorama, los sistemas de energía solar han ganado popularidad. Desde 2024, el gobierno flexibilizó la importación de equipos fotovoltaicos, lo que permitió el crecimiento de empresas privadas dedicadas a la instalación de paneles solares.
La demanda se ha disparado, especialmente entre instituciones religiosas, pequeños negocios y familias con mayores recursos económicos. La instalación de un sistema básico puede superar los 7 mil dólares, una cifra inalcanzable para la mayoría de los cubanos.
En barrios como Guanabacoa, brigadas de técnicos trabajan jornadas extendidas para colocar paneles solares en techos de viviendas y centros comunitarios, con el objetivo de garantizar electricidad para la preparación de alimentos y servicios básicos.
Recuerdos del “Período Especial”
La situación actual ha despertado recuerdos del llamado “Período Especial” de la década de 1990, cuando la caída de la Unión Soviética dejó a Cuba sin su principal respaldo económico y energético. Hoy, la incertidumbre vuelve a instalarse entre la población ante la disminución de suministros petroleros y el endurecimiento de restricciones externas.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan adaptándose con los recursos disponibles, combinando creatividad y resiliencia para enfrentar un escenario que, según analistas, podría prolongarse en el corto plazo.





