Migrantes realizan Viacrucis en Tapachula
Denuncian la crisis humanitaria y el abandono institucional que enfrentan miles de migrantes.


A fin de visibilizar la crisis humanitaria en la frontera sur, personas migrantes deportadas de Estados Unidos, activistas y líderes religiosos realizaron el Viacrucis del Migrante en Tapachula, Chiapas, como un acto simbólico de fe y protesta para denunciar la crisis humanitaria y el abandono institucional que enfrentan miles de extranjeros varados en la frontera sur de México.
La movilización recorrió las principales calles del centro de la ciudad, donde los participantes escenificaron la Pasión de Cristo como representación del sufrimiento que viven desde su país de origen, durante la travesía migratoria y ahora en Tapachula, donde muchos permanecen meses e incluso más de un año sin una resolución a sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Instituto Nacional de Migración.
Durante el viacrucis, los migrantes portaron una cruz de madera, pancartas y consignas, al grito de “¡Queremos papeles!” y “Los migrantes no somos criminales, somos trabajadores”.
Al concluir el recorrido, los manifestantes quemaron una piñata con la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en protesta por las políticas de deportación que, aseguran, los han separado de sus familias y enviado a un “tercer país” sin garantías ni oportunidades.
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El sacerdote Heyman Vázquez Medina, de la Pastoral de Movilidad Humana, señaló que el camino del migrante se ha convertido en un viacrucis permanente, marcado por la discriminación, la extorsión y la falta de apoyo institucional.
Por su parte, Luis Rey García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana, denunció que Tapachula se ha transformado en una “cárcel migratoria”, donde se concentran decenas de miles de personas sin intención de permanecer en la ciudad, pero impedidas de avanzar por la lentitud de los procesos administrativos.


Asimismo, migrantes de nacionalidades como cubana, haitiana y centroamericana compartieron testimonios de separación familiar, desempleo, salarios precarios y condiciones de vida indignas.
Además, coincidieron en que el Viacrucis del Migrante busca sensibilizar a la sociedad y a las autoridades, y exigir una política migratoria más humana que garantice derechos, trabajo y libre tránsito.
El acto concluyó con una oración colectiva y un llamado urgente para agilizar los trámites migratorios, a fin de evitar que la crisis en la frontera sur continúe agudizándose.




