Cañón del Sumidero, joya natural y orgullo turístico
Se formó hace aproximadamente 12 millones de años como resultado de una falla geológica que se abrió en la Sierra Norte de Chiapas


- Fue decretado Parque Nacional en 1980 y cuenta con una amplia extensión de territorio protegido
- Cuenta con varias especies de flora y fauna endémicas, además de distintos microclimas que favorecen la vida silvestre
Con paredes rocosas que se elevan a más de mil metros de altura y creando uno de los paisajes más majestuosos de Chiapas, el Cañón del Sumidero se mantiene como uno de los principales símbolos naturales y turísticos en el sureste del país.
Este espacio combina una gran variedad de riqueza ecológica, diversidad de flora y fauna y un profundo valor cultural que lo convierten en un referente a nivel nacional e internacional.
Se encuentra ubicado a pocos kilómetros de la capital chiapaneca, en las aguas del río Grijalva con acantilados, así como formaciones naturales y una gran variedad de especies, como aves acuáticas y reptiles, además de miradores panorámicos, desde donde se obtiene una vista privilegiada del cañón y su entorno natural, convirtiéndolo en un sitio ideal para el esparcimiento y la fotografía.
El Cañón del Sumidero se formó hace aproximadamente 12 millones de años, como resultado de una falla geológica que se abrió en la Sierra Norte de Chiapas y que estuvo asociada a movimientos tectónicos originados por la interacción de placas en el sur de México.
El Cañón del Sumidero fue decretado Parque Nacional en 1980 y cuenta con una amplia extensión de territorio protegido que abarca diversos municipios del estado.
Su reconocimiento como Área Natural Protegida responde a la necesidad de conservar su invaluable biodiversidad, ya que alberga una gran variedad de especies de flora y fauna, algunas de ellas endémicas, además de distintos microclimas que favorecen la vida silvestre.
Uno de los principales atractivos turísticos es el recorrido en lancha por el río Grijalva, partiendo del embarcadero de Chiapa de Corzo, mismo que permite apreciar de cerca la magnitud de los acantilados, así como formaciones naturales emblemáticas y la fauna que habita en el lugar, como aves acuáticas, cocodrilos, reptiles, entre otros, convirtiéndolo en un sitio turístico único para locales, nacionales y extranjeros.




