Grave crisis de obesidad infantil
Chiapas atraviesa una compleja crisis de salud pública.


Chiapas atraviesa una compleja crisis de salud pública marcada por dos realidades opuestas: el incremento acelerado de la obesidad infantil y la persistencia de la desnutrición en niñas y niños de comunidades indígenas. Así lo advierte la doctora Erika Cruz Teco, médica general con diplomado en bariatría clínica, quien señala que ambos problemas conviven incluso dentro de una misma localidad.
La especialista explica que en regiones como Los Altos de Chiapas es frecuente encontrar a menores con exceso de peso y, al mismo tiempo, a otros con cuadros de desnutrición. “En consulta observamos que cerca del 40 por ciento de los niños presenta sobrepeso u obesidad, pero los casos de desnutrición no han desaparecido”, indicó.
Uno de los detonantes principales de esta problemática es el consumo temprano de bebidas azucaradas. Cruz Teco alertó que en algunas comunidades el refresco se introduce en la dieta desde los dos años de edad, lo que genera consecuencias graves en el desarrollo infantil.
“El consumo de refresco retrasa el crecimiento, afecta el desarrollo cognitivo, favorece la pérdida de calcio en los huesos y aumenta el riesgo de diabetes en edades tempranas. Hoy vemos enfermedades que antes solo se presentaban en adultos”, subrayó.
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Entre las afectaciones más severas se encuentran la diabetes tipo 2 en menores, hipertensión, apnea obstructiva del sueño, retraso psicomotor y un mayor riesgo de fracturas. “Es preocupante atender a niños de 10 años con enfermedades crónicas que impactan su calidad de vida desde muy temprano”, afirmó.
La doctora añadió que la situación en la población adulta refleja el mismo patrón. En su consulta en Tuxtla Gutiérrez, predominan los pacientes con diabetes descontrolada, hipertensión y complicaciones como retinopatía diabética y neuropatía. “Los hábitos familiares se replican. Adultos con malos hábitos generan niños con obesidad”, explicó.
En cuanto a los tratamientos médicos, destacó que los análogos de GLP-1 han mostrado resultados positivos en el control de peso, glucosa y presión arterial; no obstante, recalcó que no son soluciones definitivas. “Sin cambios en la alimentación y el estilo de vida, el efecto rebote es inevitable”, puntualizó.


Sobre la restricción de comida chatarra en escuelas, consideró que es una medida favorable, aunque insuficiente. “El entorno influye, pero el mayor impacto está en casa. Los niños consumen lo que los padres compran”, señaló.
Respecto a la desnutrición, reconoció que se trata de un problema histórico que exige acciones integrales, educación nutricional, acceso a alimentos saludables y políticas públicas sostenidas a largo plazo.
Finalmente, enfatizó que la prevención se basa en constancia más que en medidas extremas: actividad física diaria, alimentación natural y la comprensión de que la obesidad es una enfermedad que debe tratarse de manera profesional. “Mejorar la salud de un adulto transforma también la de su familia. La prevención inicia en casa, pero requiere del esfuerzo colectivo”, concluyó.
Urge atender este problema
- 40 % de los niños atendidos en consulta presentan sobrepeso u obesidad.
- Persisten casos de desnutrición infantil en comunidades indígenas.
- Consumo de refresco desde los 2 años de edad en algunas zonas.
Principales riesgos en menores
- Diabetes tipo 2
- Hipertensión
- Apnea obstructiva del sueño
- Retraso psicomotor
- Mayor riesgo de fracturas
Recomendaciones básicas
- Al menos 30 minutos de ejercicio diario
- Priorizar alimentos naturales: verduras, proteínas y leguminosas
- Reducir refrescos, frituras y ultraprocesados





