La tradición que se resiste a desaparecer: artesanos mantienen vivo el uso del pumpo en artesanía tradicional
Artesana preserva la tradición del pumpo y mantiene vivo un oficio ancestral


En un pequeño taller atendido por Natividad Pérez Dómez, la tradición de trabajar el pumpo, material natural utilizado para elaborar objetos como tortilleros, recipientes y contenedores tradicionales, persiste a pesar de la disminución de este oficio entre la población. Con cerca de una década dedicada a esta labor, la artesana continúa con un conocimiento que se transmite entre generaciones.
El proceso de elaboración inicia el 24 de junio, día de San Juan, cuando comienza la siembra del pumpo. Tras su maduración y secado, se procede a “desculpar”, retirando semillas y fibras internas.
Posteriormente, el material se sumerge en agua durante siete días, con cambio constante del líquido para evitar que se prenda o se dañe.
Las piezas resultantes adoptan diversas formas —redondas, en corazón o estrella— y conservan usos cotidianos: “para la tortilla, para echar dulces, para guardar sencillo, para echar agua”, explica la artesana. Su ventaja principal es que mantiene frescos los alimentos y líquidos.
Pérez Dómez reconoce que “ya son pocos los que lo elaboran”, pero asegura que, pese a la modernización, el pumpo sigue siendo valorado incluso por nuevas generaciones, que continúan utilizándolo tanto por funcionalidad como por tradición.
La artesana afirmó que su familia seguirá preservando este conocimiento como parte del patrimonio cultural que identifica a la región.





