Bacteria en tilapia profundiza la crisis de pescadores en La Angostura
Productores reportan pérdidas diarias, contaminación creciente y falta de apoyo institucional ante la proliferación de Streptococcus sp.


La presencia de una bacteria que afecta a la tilapia mantiene en emergencia a pescadores de La Angostura, Malpaso y Peñitas. Las infecciones, sumadas a la contaminación y a la ausencia de asistencia técnica, han reducido drásticamente la producción y los ingresos de las familias dedicadas a esta actividad.
Durante más de cuatro años, la pesca artesanal en la presa La Angostura ha enfrentado un deterioro constante marcado por pérdidas económicas, contaminación acumulada y la falta de acciones para contener la propagación de la bacteria Streptococcus sp., responsable de afectar la mojarra tilapia, base alimentaria y económica para decenas de familias ribereñas.
En la colonia Luis Echeverría, pescadores describen un panorama que se agrava especialmente en temporada de frío: sus redes regresan con múltiples peces contaminados con lesiones visibles, deformaciones y deterioro físico. Esta situación también se replica en las presas Malpaso y Peñitas, donde se registran condiciones similares.
Las pérdidas económicas son diarias y acumulativas. Gabriel Concepción Hernández Herrera, pescador con más de tres décadas de experiencia, explica que cada malla ofrece apenas dos o tres kilos aprovechables. Si encuentran tres peces infectados entre ellos, todo el kilo se descarta. “Cada malla está devolviendo tilapias infectadas… y eso es dinero perdido”, relata. En promedio, estima pérdidas de 120 pesos por jornada, sin contar el creciente costo del combustible, indispensable para recorrer la presa.
La variabilidad de las capturas también complica la subsistencia. Braulio Gabriel Hernández detalla que un día bueno puede dar 10 a 15 kilos, mientras que en los peores días apenas obtienen tres. Con frecuencia sacrifican la compra de alimentos para pagar gasolina, cuyo precio ronda los 140 pesos por cada cinco litros.
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Los pescadores coinciden en que esta bacteria aparece cada temporada fría y disminuye en lluvias, aunque nunca desaparece. Señalan que los peces enfermos presentan manchas, ojos dañados, delgadez extrema y escamas levantadas. Sin embargo, no existe ningún protocolo oficial para manejarlos, ni apoyo de autoridades estatales o federales, lo que deja a las comunidades en una situación de total desamparo.
La contaminación es otro factor crítico: botellas de plástico, residuos sólidos, desechos arrojados al agua y el lavado de maquinaria agravan el ecosistema. Investigadores de la UNICACH han confirmado que los residuos en las jaulas flotantes también contribuyen al desarrollo de hongos y bacterias.
La colonia Luis Echeverría hoy cuenta con apenas seis pescadores activos. La tradición de pesca con malla se ha reducido debido a la crisis sanitaria y ambiental, desincentivando la entrada de nuevas generaciones y provocando el abandono de quienes han dependido de esta actividad por años.
La bacteria Streptococcus sp. ha sido identificada como una de las principales causas de mortalidad en tilapias cultivadas en las presas de Malpaso, La Angostura y Peñitas, zonas que concentran más del 90% de la producción estatal. En 2018, la prevalencia de infección alcanzó el 30%, generando pérdidas estimadas en 500 mil toneladas y afectando a cientos de familias y unidades de producción.
Aunque el riesgo para humanos es bajo, investigadores de la UNICACH y la UNACH advierten que quienes manipulan peces con lesiones abiertas pueden infectarse si no siguen medidas de higiene. El consumo de tilapia cocida, no obstante, no representa riesgo.
Ante este panorama, científicos trabajan en determinar la agresividad de las variantes de la bacteria presentes en las presas chiapanecas. El estudio, a cargo de los investigadores Carlos Daniel González González y Javier Gutiérrez Jiménez, forma parte del programa Semilleros de Investigación y se espera que sus primeros resultados estén listos en 2026, lo que podría ser clave para futuras estrategias de control sanitario.





