Aviturismo en Chiapas: conecta con la naturaleza observando aves únicas
Con más de 700 especies, Chiapas se posiciona como un paraíso para el avistamiento de aves, una actividad que impulsa la conservación y el turismo sustentable.


La observación de aves se ha convertido en una de las actividades ecoturísticas más importantes en Chiapas, gracias a su riqueza en biodiversidad y la participación activa de colectivos ciudadanos que promueven recorridos urbanos y comunitarios.
¿Te gusta admirar aves? Descubre cómo vivir el aviturismo en Chiapas
La práctica del aviturismo (el turismo enfocado en la observación de aves) se ha consolidado como una propuesta educativa, recreativa y ecológica en varias regiones de Chiapas, destacando Tuxtla Gutiérrez por sus recorridos urbanos accesibles y sostenibles.
Chiapas es uno de los estados con mayor riqueza en avifauna, al registrar más de 700 especies, lo que representa más del 70 % de las aves identificadas en México. Este patrimonio natural ha convertido al estado en un punto clave para el aviturismo tanto a nivel nacional como internacional.
Áreas Naturales Protegidas como Lagunas de Montebello, La Encrucijada, la Selva El Ocote, el Cañón del Sumidero y la Reserva de la Biósfera El Triunfo, ofrecen escenarios ideales para avistar aves exóticas en su hábitat, al tiempo que fomentan el respeto por los ecosistemas de selvas, humedales y bosques nublados.
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En Tuxtla Gutiérrez, colectivos ciudadanos han impulsado la observación de aves en espacios urbanos como el Parque Joyyo Mayu, que alberga más de 140 especies. También se han iniciado recorridos piloto en el Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología (MUCH), con miras a instalar señalética inclusiva y estaciones adaptadas para personas con diferentes capacidades.
Estas actividades, conocidas como “pajareadas”, se realizan al menos una vez al mes e invitan a los asistentes a descubrir especies como tecolotes, colibríes, martines pescadores, calandrias, loros y garzas en escenarios urbanos que conforman lo que los organizadores han bautizado como “La Selva Tuxtleca”.
Por un costo accesible de 125 pesos, los participantes reciben binoculares profesionales, un souvenir y una hora de orientación guiada. Los grupos son reducidos, con un máximo de 10 personas, para garantizar una experiencia personalizada y de calidad.
Además de promover el turismo local, estas iniciativas buscan crear conciencia ambiental, en especial sobre la protección del río Sabinal y su vegetación, amenazados por la urbanización descontrolada, la tala y la contaminación.
El enfoque comunitario del aviturismo en Chiapas también representa una fuente de ingresos para pobladores que colaboran en la logística de los recorridos, fortaleciendo así la economía local y el compromiso con la conservación.
El aviturismo urbano en Tuxtla Gutiérrez es una alternativa que une educación, turismo y ecología, reforzando el vínculo de las personas con su entorno natural.





