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La leyenda de “El Duende”: el espíritu que transformó la forma de dormir en Chiapas

Una historia sobrenatural dio origen a una tradición única en el sur de México: descolgar las hamacas por las noches

En Chiapas, la costumbre de no dejar hamacas colgadas durante la noche tiene raíces en una leyenda popular. “El Duende”, un espíritu vinculado a extraños sucesos en un rancho, dio forma a una práctica que aún hoy permanece viva en la cultura local.

Una tradición nacida del miedo y la leyenda

En Chiapas, estado reconocido por su riqueza cultural y tradiciones profundamente arraigadas, existe una práctica poco común: muchas familias descolgaban sus hamacas al caer la noche. Aunque en el resto del sureste mexicano las hamacas forman parte esencial del descanso diario, en algunas comunidades chiapanecas esta costumbre se alteró por una inquietante razón: la aparición de “El Duende”.

Todo comenzó en el rancho ganadero Las Brisas, donde un hombre fue víctima de un hecho espeluznante mientras dormía en su hamaca. En plena noche, una fuerza invisible lo arrojó violentamente contra la pared. Confundido y aterrorizado, relató que sintió como si luchara con una entidad que no podía ver.

Este caso no fue aislado. Pronto, otros habitantes comenzaron a reportar situaciones similares en distintos hogares de la región. La comunidad, al no encontrar una explicación lógica, atribuyó estos hechos a un ente sobrenatural.

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La figura de “El Duende” y su conexión con las hamacas

Los relatos apuntaban a la presencia de un espíritu con una extraña fijación por las hamacas. Se decía que podía ser el alma de alguien fallecido en una de ellas, incapaz de abandonar el plano terrenal. Así nació la figura de “El Duende”, un ser del imaginario popular chiapaneco que inspiró temor y respeto.

Una costumbre que perdura en el tiempo

Como medida de protección, muchas familias comenzaron a descolgar sus hamacas al anochecer. Esta práctica, más allá de su origen fantasmal, se convirtió en una tradición que ha perdurado por generaciones, reforzando la identidad cultural de la región.

La leyenda de “El Duende” no solo alimenta la tradición oral del estado, sino que evidencia cómo los relatos compartidos pueden influir directamente en las costumbres del día a día, dejando una huella imborrable en la vida de las comunidades.

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