
Los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) exhibieron una realidad incómoda para el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez que encabeza Ángel Torres, pues, aunque los indicadores de percepción de inseguridad han mostrado una mejoría respecto a años anteriores, los principales factores que provocan temor e incertidumbre entre la población siguen estando relacionados con la deficiente prestación de servicios públicos municipales.
Durante la presentación de los resultados, el fiscal general del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, reconoció que en diciembre de 2024 la capital chiapaneca registraba una percepción de inseguridad de 90.6%, ubicándose entre las ciudades con peor evaluación del país. Actualmente la cifra se redujo a 63.5% y Tuxtla descendió hasta la posición número 37 a nivel nacional.
Sin embargo, detrás de esa aparente mejoría se esconde un problema que apunta directamente a la administración municipal.
De acuerdo con los datos expuestos por el propio fiscal, cuando los ciudadanos fueron consultados sobre las razones por las que se sienten inseguros en Tuxtla Gutiérrez, la delincuencia ni siquiera apareció en los primeros lugares de las respuestas.
El principal motivo de preocupación fue la ineficiencia en el servicio de limpia, una situación que durante los últimos meses ha provocado constantes quejas por acumulación de basura en calles, mercados, colonias y espacios públicos.
Con ello, para miles de habitantes, la presencia permanente de desechos se ha convertido en un reflejo del deterioro de la imagen urbana y de la incapacidad gubernamental para resolver problemas básicos.
El segundo factor identificado por la ciudadanía fueron los embotellamientos frecuentes, asociados al colapso vial que se presenta diariamente en distintos puntos de la ciudad y que se agrava durante la temporada de lluvias debido a inundaciones y encharcamientos.
En tercer lugar, aparecen los baches, una problemática que afecta la movilidad, genera daños al patrimonio de los ciudadanos y evidencia el deterioro de numerosas vialidades en la capital chiapaneca.
La cuarta causa de inseguridad señalada por los encuestados es la deficiente cobertura del alumbrado público, una demanda que continúa repitiéndose en colonias y fraccionamientos donde vecinos denuncian calles oscuras y espacios públicos abandonados.
Lo más revelador del informe es que la delincuencia aparece hasta el quinto lugar entre las razones por las que la población se siente insegura.
En otras palabras, antes de preocuparse por ser víctimas de un delito, miles de tuxtlecos aseguran sentirse afectados por la basura acumulada, el tráfico permanente, las calles destruidas y la falta de iluminación.
Con ello, los resultados representan un severo cuestionamiento a la gestión municipal, debido a que los cuatro principales factores señalados por los ciudadanos corresponden directamente a responsabilidades del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, encabezado por Ángel Torres.
ABANDONO
Si bien las autoridades estatales destacaron avances en materia de seguridad pública, la encuesta reveló que para una parte importante de la población la sensación de abandono, desorden urbano e ineficiencia gubernamental continúa afectando su percepción cotidiana.
Los datos también muestran que los lugares donde los ciudadanos se sienten más inseguros son los cajeros automáticos, las calles, los mercados, las carreteras, los bancos y el transporte público.
A ello se suma otro dato que deja mal posicionada a la administración municipal: la evaluación de las corporaciones de seguridad, pues según lo expuesto por el fiscal, las instituciones con mayor confianza ciudadana son la Marina, la Fuerza Aérea Mexicana, la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, seguido de la Policía Estatal.
Al final de la lista se encuentra la Policía Municipal de Tuxtla Gutiérrez, lo que evidencia la falta de credibilidad que mantiene entre la población la corporación que depende directamente del Gobierno Municipal.
CONTRASTE
Aunque las autoridades celebran la reducción en los indicadores de percepción de inseguridad, los propios resultados presentados por la Fiscalía parecen enviar un mensaje distinto: en Tuxtla Gutiérrez el problema no solo pasa por el combate al delito, sino por una administración municipal que aún no logra responder a demandas tan elementales como mantener limpias las calles, reparar vialidades, mejorar el alumbrado y garantizar una ciudad funcional para sus habitantes.
Para miles de ciudadanos, la inseguridad no comienza con un asalto o un robo, comienza cuando una ciudad cuenta con servicios públicos deficientes.
Los resultados de la ENSU cobran mayor relevancia en un contexto donde Ángel Torres ha comenzado a figurar en mediciones y actividades políticas rumbo a futuros procesos internos de Morena, cuando miles de ciudadanos se quejan del costoso servicio de recolección de basura, embotellamientos, baches y falta de alumbrado público.



