Cocinar con leña en casa aumenta los riesgos respiratorios en Chiapas
El riesgo aumenta cuando los fogones se encuentran en espacios cerrados o con ventilación insuficiente, donde las partículas contaminantes permanecen en el ambiente y son inhaladas por quienes pasan más tiempo en la cocina.

En Chiapas, cocinar con leña o carbón continúa siendo una práctica habitual en miles de viviendas, especialmente en comunidades rurales. Sin embargo, detrás de esta costumbre existe un problema de salud pública: la exposición constante al humo que producen estos combustibles puede afectar las vías respiratorias y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con datos recientes, el 43.4 por ciento de los hogares chiapanecos utiliza leña o carbón para preparar sus alimentos, cifra que coloca al estado en el primer lugar nacional.
El riesgo aumenta cuando los fogones se encuentran en espacios cerrados o con ventilación insuficiente, donde las partículas contaminantes permanecen en el ambiente y son inhaladas por quienes pasan más tiempo en la cocina. Las mujeres encargadas de preparar los alimentos y los niños pequeños figuran entre los grupos más expuestos. La Organización Mundial de la Salud advierte que la contaminación del aire dentro de las viviendas puede contribuir al desarrollo de enfermedades respiratorias crónicas, problemas cardiovasculares y otras complicaciones.
Cambiar la leña por gas tampoco es una alternativa accesible para todas las familias. El costo de adquirir y recargar cilindros representa un gasto constante que muchos hogares no pueden cubrir. Por esta razón, algunas personas continúan utilizando fogones tradicionales incluso después de recibir estufas y cilindros mediante programas de apoyo, debido a que necesitan recurrir a un combustible disponible y económicamente viable.
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Entre las opciones para reducir la exposición al humo se encuentran las estufas mejoradas, diseñadas para aprovechar de manera más eficiente la leña y disminuir las emisiones contaminantes. Estudios realizados en comunidades rurales han identificado menores concentraciones de partículas en cocinas que utilizan estos equipos frente a aquellas que mantienen fogones abiertos. No obstante, su funcionamiento depende de que las estufas se adapten a las necesidades de cada familia y puedan mantenerse en condiciones adecuadas.
La prevención también requiere mejorar la ventilación de las cocinas, favorecer la salida del humo mediante chimeneas o campanas y promover alternativas energéticas accesibles. El desafío en Chiapas no consiste únicamente en modificar una práctica cotidiana, sino en garantizar que las familias puedan cocinar sin comprometer su salud. Para lograrlo, se necesitan soluciones duraderas que consideren las condiciones económicas y culturales de las comunidades.



