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Ser maestra, una vocación que transforma vidas

En el Día del Maestro, la vocación y entrega docente se reflejan en historias que inspiran.

Estados | 12/05/2026| 17:43
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  • Alejandra Molina, docente de la escuela Juan Benavides, destaca que educar es “algo extraordinario”
  • Con casi diez años de servicio, afirma que ver a los niños superar rezagos educativos es lo más gratificante
  • En Chiapas, más de 90 mil maestras y maestros sostienen el sistema educativo, según datos oficiales

En el marco del Día del Maestro, la historia de Alejandra Molina es reflejo del compromiso y la vocación que distinguen a miles de docentes en Chiapas.

Desde las aulas de la escuela primaria Juan Benavides, ubicada en la capital chiapaneca, esta maestra comparte que ejercer la docencia es una experiencia profundamente humana, heredada y vivida con pasión.

“Ser maestra es algo extraordinario. Es una vocación que viene de familia, mi mamá es maestra y yo quise seguir su ejemplo, es algo que se vive todos los días, no solo dentro del salón, sino en todo lo que implica formar personas”, expresa Alejandra Molina, mientras sus alumnos escuchan atentos cada una de sus palabras.

Con casi diez años dedicados a la docencia, reconoce que una de las mayores satisfacciones de su labor es acompañar a los alumnos en su proceso de crecimiento académico y personal, especialmente cuando llegan con rezagos educativos.

“Lo más gratificante es ver a los niños superarse, sobre todo cuando alguien viene con dificultades y poco a poco va avanzando; cuando logran entender, leer mejor o confiar en sí mismos, sabes que valió la pena”, compartió la docente.

La docente también compartió que enseñar no es una tarea sencilla. Afirma que uno de los mayores retos consiste en encontrar la forma adecuada de llegar a cada alumno.

“Lo más difícil es encontrar el punto exacto, porque cada niño es una cabecita, cada uno viene con una educación diferente desde casa y cada niño aprende diferente”, señaló, esa diversidad, explica, obliga a los docentes a adaptar métodos, ser pacientes y mantener un acompañamiento constante, pero cuando finalmente se logra es sumamente enriquecedor tanto profesional como emocionalmente.

Pese a las dificultades, asegura que la docencia es una labor fundamental que merece ser reconocida socialmente.

“Es una gran responsabilidad, pero también una gran satisfacción. Los maestros no solo enseñamos contenidos, también formamos valores y damos bases para toda la vida”, enfatizó.

El momento se vuelve aún más significativo cuando, mientras la maestra comparte su experiencia, sus alumnos continúan atentos desde sus lugares. De pronto, dos de ellos se levantan y se acercan para abrazarla, un gesto espontáneo que resume el impacto de su trabajo diario y la conexión que ha construido con su grupo.

La labor de Alejandra Molina forma parte de un esfuerzo colectivo en Chiapas. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica de Chiapas, en el estado laboran más de 91 mil maestras y maestros en todos los niveles educativos, de los cuales más de 66 mil pertenecen a educación básica, lo que convierte al magisterio en uno de los pilares del desarrollo social y educativo de la entidad.

Estas cifras reflejan la dimensión del compromiso que diariamente asumen miles de docentes chiapanecos, quienes, como Alejandra Molina, trabajan en contextos diversos y enfrentan retos pedagógicos, sociales y emocionales para garantizar el derecho a la educación de niñas, niños y jóvenes.

En este Día del Maestro, su historia es un reconocimiento a todas y todos los docentes que, con vocación, paciencia y entrega, transforman vidas desde las aulas y construyen el futuro de Chiapas.

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