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Chiapas acelera su motorización

Este fenómeno ha traído consigo un aumento en las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero, lo que ha contribuido al deterioro de la calidad del aire.

Estados | 12/05/2026| 17:25
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  • El número de automóviles en circulación en el estado aumentó más de 350 % entre el año 2000 y 2021, una de las tasas de crecimiento porcentual más altas del país de acuerdo con datos del INEGI.
  • La percepción de saturación vial se concentra en zonas urbanas, particularmente en Tuxtla Gutiérrez, donde el número de vehículos ha crecido más rápido que la infraestructura disponible.

Durante los últimos veinte años, la movilidad en Chiapas ha cambiado de manera profunda. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el número de automóviles en circulación en el estado aumentó más de 350 % entre el año 2000 y 2021, una de las tasas de crecimiento porcentual más altas del país.

Este fenómeno, que también se observa en otras entidades del sur y sureste mexicano, refleja un proceso acelerado de motorización en regiones que históricamente dependían menos del automóvil particular.

Chiapas comenzó el siglo con una base vehicular baja, por lo que el crecimiento porcentual resulta elevado, aunque el volumen total de autos y su relación con la población siga siendo moderada.

En contraste, otras entidades ya contaban con altos niveles de motorización desde décadas atrás y continúan ampliando su parque vehicular sobre una base mucho más grande.

Sin embargo, el impacto del crecimiento vehicular se vuelve evidente a escala local. En ciudades como Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, la concentración de vehículos es alta frente a una infraestructura vial limitada, diseñada para una ciudad de menor tamaño y con menos demanda de movilidad motorizada.

La expansión urbana, el aumento de fraccionamientos periféricos y la dependencia del automóvil particular han derivado en congestionamientos constantes, especialmente en horarios de mayor actividad.

A esta problemática se suma un efecto ambiental cada vez más visible. El aumento del número de vehículos ha provocado un incremento en las emisiones de gases contaminantes y de gases de efecto invernadero, derivados principalmente de la quema de combustibles fósiles.

Estas emisiones contribuyen al deterioro de la calidad del aire, fenómeno que en fechas recientes ha sido más perceptible en zonas urbanas del estado, donde se han registrado episodios de aire denso y condiciones poco favorables para la salud, en particular para niños, personas adultas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias.

Tan solo este 12 de mayo de nueva cuenta se registró mala calidad del aire en la zona metropolitana de Chiapas y en el mes de febrero se decretó contingencia ambiental.

El problema no se limita a la cantidad de automóviles, sino a la ausencia de un modelo integral de transporte y desarrollo urbano, pues el crecimiento del parque vehicular no ha sido acompañado por planeación estratégica.

Esta falta de planeación amplifica los efectos negativos del tránsito, tanto en lo vial como en lo ambiental.

Además de la congestión, el aumento de emisiones tiene implicaciones directas en el cambio climático y en la salud pública, al elevar la concentración de contaminantes en la atmósfera.

En este contexto, el reto para Chiapas no es competir con otros estados en número de autos, sino anticipar y mitigar las consecuencias ambientales y sociales de un crecimiento vehicular acelerado en ciudades que aún no están preparadas para gestionarlo de manera sustentable en beneficio de sus habitantes.

René Alberto Herrera Pech

Con formación en Relaciones Internacionales por la UQROO Campus Chetumal, combino mi interés por los temas globales y virales con la creación de contenido dinámico. Apasionado por la música, las series y el entretenimiento.

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