Chiapas pierde 650 mil hectáreas de maíz en tres décadas
En las últimas tres décadas, el estado de Chiapas ha visto desaparecer gran parte de su superficie destinada al cultivo del maíz.


En las últimas tres décadas, el estado de Chiapas ha visto desaparecer gran parte de su superficie destinada al cultivo del maíz, uno de los pilares de su economía rural y de la alimentación tradicional. Según datos recientes, la extensión dedicada a este grano pasó de alrededor de 850 mil hectáreas a poco más de 200 mil, lo que implica una pérdida de aproximadamente 650 mil hectáreas en 30 años.
Esta reducción no solo refleja una menor superficie sembrada, sino también una transformación en la forma de vida de miles de campesinos. Municipios que antes destacaban por su producción maicera, como Villaflores, Villacorzo y Ángel Albino Corzo, hoy tienen una presencia casi nula en el mapa agrícola del estado. La caída se atribuye, en gran parte, a la falta de rentabilidad del cultivo frente al alto costo de producción y al bajo precio que se paga por el grano, lo cual ha frustrado a muchos productores que no encuentran incentivos para mantener sus tierras sembradas.
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Además de factores económicos, el abandono del campo se ha visto acentuado por la migración de familias rurales hacia otras regiones o países en busca de mejores oportunidades laborales. Este fenómeno ha reducido la mano de obra disponible para la siembra tradicional y ha impulsado la reconversión de parcelas hacia otros cultivos o actividades no agrícolas.
La crisis del maíz en Chiapas también está vinculada a desafíos climáticos y de mercado que afectan la productividad y la sostenibilidad de las tierras. Problemas como sequías, suelos degradados y falta de apoyos técnicos han profundizado la tendencia a la baja en la superficie cultivada, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria local y la economía de los pequeños productores.
Expertos y organizaciones agrarias insisten en la necesidad de diseñar políticas que incentiven la siembra, mejoren los precios y fortalezcan las cadenas productivas, con el fin de revertir la disminución de hectáreas sembradas y revitalizar uno de los cultivos más representativos de la entidad.





