Novenario de la Virgen de Candelaria convoca a comunidades de Copoya
La festividad congrega a creyentes de seis localidades y doce territorios, donde se instalan puestos de dulces regionales y se comparte café y tamales entre los asistentes.


En el ejido Copoya, comunidad de raíces zoques ubicada al sur de Tuxtla Gutiérrez, dio inicio el domingo 25 de enero el novenario en honor a la Virgen de Candelaria, una de las celebraciones religiosas y culturales más representativas de la región. La festividad concluirá el próximo 2 de febrero y reúne a fieles de distintas localidades que participan activamente en los rituales y actividades tradicionales.
Como parte central del novenario, las imágenes de Nuestra Señora de Candelaria, El Rosario y Santa María Olaechea realizaron un recorrido por los ejidos de Copoya, El Jobo, Seis de Junio, Piedra Santa, San Vicente y Villa de San José, así como por el territorio de 12 templos, para finalmente regresar a su santuario en el centro de Copoya. El recorrido fue encabezado por autoridades religiosas de la diócesis de Tuxtla Gutiérrez, acompañados por fieles de diversas comunidades.
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Las imágenes, conocidas como las Virgencitas de Copoya, fueron cargadas en hombros por hombres y mujeres católicos que caminaron desde el templo del Divino Señor del Pozo hasta el templo de Nuestra Señora de Candelaria. La procesión estuvo acompañada por danzas tradicionales como los parachicos y las chiapanecas, mientras mujeres portaban ofrendas en jicalpestle y vestían atuendos tradicionales, y los hombres, vestidos de blanco y con huaraches, encabezaban el recorrido.
La festividad congrega a creyentes de seis localidades y doce territorios, donde se instalan puestos de dulces regionales y se comparte café y tamales entre los asistentes. La Fiesta de las Virgencitas de Copoya es una tradición de larga data que también atrae a habitantes del centro de Tuxtla Gutiérrez y que, durante el novenario, mantiene vivas las expresiones culturales zoques, como el cambio ceremonial de vestimenta de las imágenes y la participación comunitaria en cada jornada religiosa.





