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Luz, poder, magia y florecer

Flores, dragones y algo más… - RITO DE FLORES

Continuamos desaprendiéndonos de la “piel de Serpiente”, estamos a últimas semanas de quitarnos lo que queda.

Y llamémoslo cambios astrológicos, calendario chino, horóscopos gregorianos, como sea; todos estamos en el mismo Universo con un mismo cielo, como siempre digo y convencida estoy: como es arriba, es abajo.

A finales de mes estaremos viviendo un cambio energético importante y definitivo: Neptuno cierra ciclo en Piscis.

Esto traducido en la normalidad, ¿qué es?

El final de Neptuno en Piscis aumenta el caos, este momento usa la incertidumbre, lo ilógico o lo absurdo como forma para aumentar la intuición, y de esa forma, aumentar las respuestas que no existen fuera.

Este 26 de enero es poderoso, porque no solo Neptuno abandona Piscis cerrando un ciclo que no se repetirá en más de 145 años, sino también el Nodo Norte, algo que refuerza y ancla la consciencia espiritual en el mundo.

Dios, luz, propósito, alma, misión, fueron las respuestas conceptuales de un 2025 que trajo “vacíos” y que este momento propone sean llenados trascendiendo lo material.

Este momento pulsa para volver a la esencia, para recuperar la cordura, para ello, toca soltar aquello que pueda poner en peligro lo más importante: la paz.

Neptuno se va, logrando que nuestra cultura material se rinda ante el poder de la oración, o dejar de tener vergüenza de hablar de Dios, alma o propósito.

En esta realidad no se puede no SER, y este momento pulsa para que cada cual en el punto que esté no se pierda la oportunidad de SER.

Gozar del privilegio de vivir desde la esencia del alma y sí, hay cosas que nos desconectan de ella. El sometimiento a lo material o lo carnal, nos hace vivir sin sentido.

Este momento pulsa creando caos, y eliminando el sabor de lo que antes parecía ocupar un espacio.

Este momento crea un vacío para dar la oportunidad de llenarlo con sentido, algunos pensarán que ese vacío es para llenarlo de materia.

Neptuno en Piscis se ríe de lo absurdo para integrarlo y fluir también con él y ganar paz desde él. “Solo sé que no sé nada”, para desde esa humildad entenderlo todo.

Este momento le corta la pata a la silla de la soberbia y nos despoja de nuestros caballos de Troya para conectar con nuestra sensibilidad, y desde esa sensibilidad, crear el mundo.

Este momento nos hace humanos y ya era hora. Bendito.

El que quiera creer que crea, el que quiera escuchar que escuche… ¡El Universo no se equivoca!

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